Verso 51

mahat-kṛpā vinā kona karme ‘bhakti’ naya
kṛṣṇa-bhakti dūre rahu, saṁsāra nahe kṣaya
Palabra por palabra: 
mahat-kṛpā — la misericordia de grandes devotos; vinā — sin; kona karme — con alguna otra actividad; bhakti naya — no hay servicio devocional; kṛṣṇa-bhakti — amor por Kṛṣṇa o servicio devocional de Kṛṣṇa; dūre rahu — dejar aparte; saṁsāra — el cautiverio de la existencia material; nahe — no hay; kṣaya — destrucción.
Traducción: 
«Quien no sea favorecido por un devoto puro, no podrá alcanzar el plano del servicio devocional. No hablemos ya de kṛṣṇa-bhakti: ni siquiera podrá liberarse del cautiverio de la existencia material.
Significado: 

SIGNIFICADO: Las actividades fruitivas traen como resultado la opulencia material, pero el servicio devocional no se puede adquirir con ninguna cantidad de actividades piadosas materiales: ni por dar caridad, abrir grandes hospitales y escuelas ni realizar labores filantrópicas. El servicio devocional sólo se puede alcanzar por la misericordia de un devoto puro. Sin la misericordia de un devoto puro, ni siquiera es posible liberarse del cautiverio de la existencia material. La palabra mahat de este verso significa «un devoto puro», como confirma el Señor Kṛṣṇa en la Bhagavad-gītā (9.13):

mahātmānas tu māṁ pārtha daivīṁ prakṛtim āśritāḥ
bhajanty ananya-manaso jñātvā bhūtādim avyayam

«¡Oh, hijo de Pṛthā!, aquellos que no están bajo la ilusión, las grandes almas, se hallan bajo la protección de la naturaleza divina. Están plenamente ocupados en el servicio devocional, porque saben que Yo soy la Suprema Personalidad de Dios, original e inagotable».

Es necesario relacionarse con ese mahātmā, que ha aceptado a Kṛṣṇa como fuente suprema de toda la creación. Sin ser un mahātmā, no es posible entender la posición absoluta de Kṛṣṇa. Los mahātmās son muy poco frecuentes. Son trascendentales, y son devotos puros del Señor Kṛṣṇa. Los necios consideran a Kṛṣṇa un ser humano, y tambiīn consideran un ser humano corriente al devoto puro del Señor Kṛṣṇa. Sea cual sea nuestra posición, debemos refugiarnos en los pies de loto de un devoto mahātmā y tratarle como al más excelso bienqueriente de toda la sociedad humana. Debemos refugiarnos en ese mahātmā y pedirle su misericordia sin causa. Sólo con su bendición podremos liberarnos del apego al modo de vida materialista. Habiīndonos liberado de ese modo, y por la misericordia del mahātmā, podremos ocuparnos en el servicio amoroso trascendental del Señor.