Bg 2.14
śītoṣṇa-sukha-duḥkha-dāḥ
āgamāpāyino ’nityās
tāṁs titikṣasva bhārata
En el desempeño correcto del deber, uno tiene que aprender a tolerar las apariciones y desapariciones temporales de la felicidad y la aflicción. Según las disposiciones védicas, uno tiene que darse un baño temprano por la mañana, incluso durante el mes de māgha (enero-febrero). En esa época hace mucho frío, pero, a pesar de ello, el hombre que acata los principios religiosos no vacila en bañarse. De modo similar, la mujer no deja de trabajar en la cocina durante los meses de mayo y junio, la parte más calurosa del verano. Uno tiene que cumplir con su deber, pese a los inconvenientes causados por el clima. Así mismo, pelear constituye el principio religioso de los kṣatriyas, y aunque uno tenga que pelear con algún amigo o pariente, no debe apartarse de su deber prescrito. Uno tiene que seguir las reglas y regulaciones prescritas por los principios religiosos, a fin de ascender hasta el plano del conocimiento, ya que únicamente mediante el conocimiento y la devoción puede uno liberarse de las garras de māyā (la ilusión).
Los dos nombres que aquí se le dan a Arjuna también son significativos. El nombre de Kaunteya denota sus grandes parientes consanguíneos por el lado materno, y el nombre de Bhārata denota su grandeza por el lado paterno. Se supone que él tiene un gran linaje tanto paterno como materno. Un gran linaje lleva implícita la responsabilidad de cumplir bien con los deberes; por consiguiente, él no puede eludir la pelea.
