Bg 2.33
saṅgrāmaṁ na kariṣyasi
tataḥ sva-dharmaṁ kīrtiṁ ca
hitvā pāpam avāpsyasi
Arjuna era un guerrero famoso, y esa fama la logró como consecuencia de pelear con muchos semidioses destacados, entre ellos incluso el Señor Śiva. Después de pelear y vencer al Señor Śiva, quien estaba disfrazado de cazador, Arjuna lo complació, y recibió en recompensa un arma denominada pāśupata-astra. Todo el mundo sabía que él era un gran guerrero. Hasta Droṇācārya le dio bendiciones y le otorgó el arma especial mediante la cual podía matar incluso a su maestro. De modo que, a Arjuna lo acreditaban muchísimos certificados militares provenientes de muchas autoridades, entre ellos Indra, el rey del cielo, su padre adoptivo. Pero si él abandonaba la batalla, no sólo estaría faltando a su deber específico como kṣatriya, sino que además perdería toda su fama y buen nombre, preparando con ello su camino franco al infierno. En otras palabras, iría al infierno no por pelear, sino por retirarse de la batalla.
