CC Ādi 17.169

tumi ye kahile, paṇḍita, sei satya haya
dhunika āmāra śāstra, vicāra-saha naya
Palabra por palabra: 
tumi — Tú; ye — todo lo que; kahile — has dicho; paṇḍita — oh, Nimāi Paṇḍita; sei — eso; satya — verdad; haya — ciertamente es; ādhunika — de la época reciente; āmāra — nuestra; śāstra — escritura; vicāra — lógica; saha — con; naya — no son.
Traducción: 
«Mi querido Nimāi Paṇḍita, todo lo que has dicho es verdad. Nuestras escrituras son sólo recientes, y es verdad que no son lógicas ni filosóficas.
Significado: 

SIGNIFICADO: Los śāstras de los yavanas, de aquellos que comen carne, no son escrituras eternas. Se han formulado recientemente, y a veces, se contradicen entre sí. Las escrituras de los yavanas son tres: el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento, y el Corán. Se escribieron en el transcurso de la historia; no son eternas como el conocimiento védico. Por tanto, aunque tienen sus argumentaciones y sus razonamientos, éstos no son muy sólidos ni trascendentales. Debido a esto, la gente de hoy en día, avanzada en ciencia y filosofía, consideran que esas escrituras son inaceptables.

A veces, los sacerdotes cristianos vienen y nos preguntan: «¿Por qué abandonan nuestras escrituras nuestros seguidores y aceptan las vuestras?». Pero cuando les preguntamos: «Vuestra Biblia dice: “No matarás”. ¿Por qué matáis entonces tantos animales diariamente?», no pueden contestarnos. Algunos de ellos contestan de forma imperfecta que los animales no tienen alma. Pero cuando les preguntamos: «¿Cómo sabéis que los animales no tienen alma? Los animales y los niños son de la misma naturaleza. ¿Significa esto que los niños de la sociedad humana tampoco tienen alma?». Según las Escrituras védicas, dentro del cuerpo está el propietario del cuerpo, el alma. En la Bhagavad-gītā (2.13) se dice:

dehino ‘smin yathā dehe kaumāraṁ yauvanaṁ jarā
tathā dehāntara-prāptir dhīras tatra na muhyati

«Del mismo modo que el alma corporificada pasa en este cuerpo continuamente de la niñez a la juventud y a la vejez, pasa también a otro cuerpo en el momento de la muerte. Una persona sensata no se confunde ante ese cambio».

Como el alma está dentro del cuerpo, el cuerpo va cambiando y pasa por muchas formas. Hay un alma dentro del cuerpo de toda criatura viviente, ya sea animal, árbol, ave o ser humano, y el alma transmigra de un tipo de cuerpo a otro. Cuando las escrituras de los yavanas, es decir, el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y el Corán, son incapaces de responder adecuadamente a los seguidores inquisitivos, de un modo natural aquellos que son avanzados en conocimiento científico y filosofía pierden la fe en esas escrituras. El kājī admitió este hecho durante su conversación con Śrī Caitanya Mahāprabhu. El kājī era una persona muy inteligente. Tenía pleno conocimiento de su situación, como se dice en el verso siguiente.