CC Ādi 2.2
sad-bhaktāvali-haṁsa-cakra-madhupa-śreṇī-vihārāspadam
karṇānandi-kala-dhvanir vahatu me jihvā-maru-prāṅgaṇe
śrī-caitanya dayā-nidhe tava lasal-līlā-sudhā-svardhunī
SIGNIFICADO: Nuestra lengua está siempre ocupada en emitir sonidos inútiles, que no nos ayudan a obtener la paz trascendental. La lengua se compara a un desierto, ya que el desierto necesita un riego constante de agua refrescante que lo haga fértil y fructífero. El agua es lo que más se necesita en el desierto. El placer pasajero que procuran los temas mundanos de arte, cultura, política, sociología, filosofía árida, poesía y demás, se compara a una simple gota de agua, porque, a pesar de tener un aspecto cualitativo de placer trascendental, estos temas están saturados de las modalidades de la naturaleza material. Por ello, no pueden satisfacer ni colectiva ni individualmente las abrumadoras necesidades de una lengua seca como el desierto. A pesar de llorar en diversas conferencias, la lengua desértica permanece reseca. Por esto, la gente de todo el mundo debe acudir a los devotos del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu, que se comparan a cisnes que nadan en torno a los hermosos pies de loto de Śrī Caitanya Mahāprabhu, o a abejas que vuelan y zumban, alrededor de Sus pies de loto, llenas de gozo trascendental, buscando miel. La sequedad de la dicha material no puede ser humedecida por los supuestos filósofos que claman por el Brahman, por la liberación y por otros áridos objetos especulativos similares. La necesidad del alma propiamente dicha es diferente. El alma sólo puede consolarse por la misericordia del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu y de Sus muchos devotos genuinos, que no abandonan nunca los pies de loto del Señor para ser Mahāprabhus de imitación, sino que siempre se adhieren a Sus pies de loto como abejas que nunca dejan una flor de loto que rebose de miel.
El movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa del Señor Caitanya incluye mucha danza y el canto de los pasatiempos del Señor Kṛṣṇa. Aquí se lo compara a las aguas puras del Ganges, que están llenas de flores de loto. Quienes disfrutan de esas flores de loto son los devotos puros, que son como abejas y cisnes. Su canto es como el fluir del Ganges, el río del reino celestial. El autor desea que esas olas de dulce fluir cubran su lengua. Humildemente se compara a las personas materialistas que siempre están ocupadas en conversaciones áridas sin obtener de ello satisfacción alguna. Si empleasen su árida lengua en cantar el santo nombre del Señor —Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare—, siguiendo el ejemplo que dio el Señor Caitanya, probarían un dulce néctar y disfrutarían de la vida.
