CC Ādi 7.107

bhrama, pramāda, vipralipsā, karaṇāpāṭava
īśvarera vākye nāhi doṣa ei saba
Palabra por palabra: 
bhrama — errores; pramāda — ilusión; vipralipsā — propósitos engañosos; karaṇa-apāṭava — ineficacia de los sentidos materiales; īśvarera — del Señor; vākye — las palabras; nāhi — no hay; doṣa — defecto; ei saba — todo esto.
Traducción: 
«Los defectos materiales consistentes en errores, ilusiones, engaños e ineficacia de los sentidos no existen en las palabras de la Suprema Personalidad de Dios.
Significado: 

SIGNIFICADO: Un error consiste en tomar un objeto como si fuese diferente de lo que es, o en la aceptación de un conocimiento falso. Por ejemplo, puede verse una cuerda en la oscuridad y creer que es una serpiente, o puede verse una concha de ostra brillante y creer que es oro. Estos son errores. Análogamente, una ilusión es un equívoco que surge de una falta de atención al escuchar, y el engaño es la transmisión a los demás de este conocimiento defectuoso. Los científicos y filósofos materialistas emplean generalmente expresiones tales como «puede que» y «quizás», porque no tienen el conocimiento real de los hechos completos. Por tanto, su enseñanza a los demás es un ejemplo de engaño. El defecto definitivo del materialista reside en la ineficacia de sus sentidos. Aunque nuestros ojos, por ejemplo, tienen la capacidad de ver, no pueden percibir lo que está a cierta distancia, ni pueden ver los párpados, que es lo que está más cerca de ellos. Para nuestros ojos inexpertos, el Sol parece un plato, y a los ojos del que tiene ictericia, todo parece amarillo. Por tanto, no podemos confiar en el conocimiento que adquirimos con estos ojos imperfectos. Los oídos también son imperfectos. No podemos oír un sonido que vibra a gran distancia a menos que acerquemos el teléfono a nuestro oído. Igualmente, si analizamos todos los sentidos de esta manera, nos daremos cuenta de que todos son imperfectos. Por lo tanto, es inútil adquirir conocimiento por medio de los sentidos. El proceso védico consiste en escuchar a quien tiene autoridad. En la Bhagavad-gītā (4.2), dice el Señor: evaṁ paramparā-prāptam imaṁ rājarṣayo viduḥ, «La ciencia suprema se recibía así a través de la cadena de sucesión discipular, y los reyes santos la comprendieron de ese modo». Debemos escuchar, no el teléfono, sino a alguien que esté autorizado, porque es quien tiene el verdadero conocimiento.