CC Ādi 7.72

mūrkha tumi, tomāra nāhika vedāntādhikāra
‘kṛṣṇa-mantra’ japa sadā,—ei mantra-sāra
Palabra por palabra: 
mūrkha tumi — Tú eres un tonto; tomāra — Tu; nāhika — no hay; vedānta — filosofía vedānta; adhikāra — capacidad para estudiar; kṛṣṇa-mantra — el himno de Kṛṣṇa (Hare Kṛṣṇa); japa — canta; sadā — siempre; ei — este; mantra — himno; sāra — esencia de todo el conocimiento védico.
Traducción: 
«“Tú eres un tonto —Me dijo—. No estás capacitado para estudiar la filosofía vedānta, y por esto debes cantar continuamente el santo nombre de Kṛṣṇa. Ésta es la esencia de todos los mantras o himnos védicos.
Significado: 

SIGNIFICADO: Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmī Mahārāja hace el siguiente comentario en relación a esto: «Se puede alcanzar el éxito perfecto en la misión de la vida si se actúa en conformidad exacta con las palabras que se oyen de labios del maestro espiritual». Esta aceptación de las palabras del maestro espiritual recibe el nombre de śrauta-vākya, que significa que el discípulo debe seguir, sin desviarse, las instrucciones del maestro espiritual. Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura señala a este respecto que un discípulo debe aceptar lo que dice su maestro espiritual como lo más importante en su vida. Śrī Caitanya Mahāprabhu lo confirma en este verso, al decir que puesto que Su maestro espiritual Le ordenó que no hiciera más que cantar el nombre de Kṛṣṇa, Él estaba siempre cantando el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa de acuerdo con esta instrucción (‘kṛṣṇa-mantra’ japa sadā—ei mantra-sāra).

Kṛṣṇa es el origen de todo. Por tanto, cuando alguien tiene plena conciencia de Kṛṣṇa, se entiende que su relación con Kṛṣṇa está plenamente confirmada.

Sin conciencia de Kṛṣṇa, la persona está relacionada con Kṛṣṇa sólo en parte y, por tanto, no está en su posición natural. Aunque Śrī Caitanya Mahāprabhu es la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, el maestro espiritual del universo entero, asumió, sin embargo, la posición de un discípulo, para enseñar con el ejemplo que un devoto debe seguir estrictamente las órdenes de un maestro espiritual, al llevar a cabo la obligación de cantar siempre el mahā-mantra Hare Kṛṣṇa. El que se sienta muy atraído por el estudio de la filosofía vedānta, debe aprender la lección de Śrī Caitanya Mahāprabhu. En esta era, nadie es realmente competente para estudiar el Vedānta, y por eso es mejor cantar el santo nombre del Señor, que es la esencia de todo el conocimiento védico, como lo confirma el mismo Kṛṣṇa en la Bhagavad-gītā (15.15):

vedaiś ca sarvair aham eva vedyo
vedānta-kṛd veda-vid eva cāham

«Mediante todos los Vedas es a Mí a quien hay que conocer; Yo soy, en efecto, el escritor del Vedānta, y el que conoce los Vedas».

Sólo los insensatos abandonan el servicio al maestro espiritual creyéndose adelantados en el conocimiento espiritual. Para ponerles un freno, Śrī Caitanya Mahāprabhu dio personalmente un ejemplo perfecto de cómo debe ser un discípulo. El maestro espiritual sabe muy bien cómo dar a cada discípulo una ocupación apropiada, pero si un discípulo, creyéndose más adelantado que su maestro espiritual, abandona sus directrices y actúa de un modo independiente, frena su propio progreso espiritual. Todo discípulo debe considerarse completamente ignorante en la ciencia de Kṛṣṇa, y debe estar siempre dispuesto a cumplir las órdenes del maestro espiritual para poder llegar a ser competente en la ciencia de la conciencia de Kṛṣṇa. El discípulo debe considerarse siempre un ignorante ante su maestro espiritual. Por tanto, a veces los seudo espiritualistas aceptan a un maestro espiritual que no es apropiado ni para discípulo, porque quieren ser ellos los que le controlen a él. Esto es inútil para la comprensión espiritual.

El que no conoce perfectamente la conciencia de Kṛṣṇa tampoco puede conocer la filosofía vedānta. La exhibición ostentosa de conocimiento del Vedānta sin conciencia de Kṛṣṇa es un aspecto de la energía externa, māyā, y mientras esté atraída por el aspecto embriagador de esta energía material siempre cambiante, la gente se desviará de la devoción a la Suprema Personalidad de Dios. El auténtico seguidor de la filosofía vedānta es el devoto del Señor Viṣṇu, que es el más grande entre los grandes y el sustentador del universo entero. Si no se supera el campo de actividades al servicio de lo limitado, no se puede alcanzar lo ilimitado. El conocimiento de lo ilimitado es el verdadero brahma-jñāna, o conocimiento del Supremo. Aquellos que son adictos a las actividades fruitivas y al conocimiento especulativo, no pueden comprender el valor del santo nombre del Señor, Kṛṣṇa, el cual siempre es totalmente puro, y está eternamente liberado y pleno de dicha espiritual. El que se ha refugiado en el santo nombre del Señor, que es idéntico al Señor, no necesita estudiar la filosofía vedānta, porque ya ha realizado este estudio completamente.

El que no es apto para cantar el santo nombre de Kṛṣṇa pero cree que Kṛṣṇa es diferente de Su nombre y se refugia en el estudio del Vedānta para comprenderle, debe ser considerado el tonto número uno, como lo confirmó Śrī Caitanya Mahāprabhu con Su conducta personal, y los especuladores filosóficos que quieren hacer de la filosofía vedānta una carrera académica, también se considera que están en el interior de la energía material. Sin embargo, el que canta siempre el santo nombre del Señor está más allá del océano de la ignorancia, de manera que aquel que, a pesar de haber nacido en una familia inferior, se ocupa en cantar el santo nombre del Señor, se considera que está más allá del estudio de la filosofía vedānta. A este respecto, declara el Śrīmad-Bhāgavatam (3.33.7):

aho bata śva-paco ’to garīyān
yaj jihvāgre vartate nāma tubhyam
tepus tapas te juhuvuḥ sasnur āryā
brahmānūcur nāma gṛṇanti ye te

«Si alguien que ha nacido en una familia de los que comen perros, adopta la práctica de cantar el santo nombre de Kṛṣṇa, debe entenderse que en su vida anterior ha practicado toda clase de austeridades y penitencias, y ha ejecutado todos los yajñas védicos». Otra cita afirma:

ṛg-vedo ’tha yajur-vedaḥ sāma-vedo ’py atharvaṇaḥ
adhītās tena yenoktaṁ harir ity akṣara-dvayam

«La persona que canta las dos sílabas ha-ri ha estudiado ya los cuatro Vedas: Sāma, Ṛg, Yajur y Atharva».

Aprovechándose de estos versos, hay algunos sahajiyās que toman las cosas fácilmente y se consideran vaiṣṇavas elevados, pero que no se preocupan ni siquiera de tocar los Vedānta-sūtras o la filosofía vedānta. Sin embargo, el verdadero vaiṣṇava tiene que estudiar la filosofía vedānta; pero si, después de este estudio, no adopta la práctica de cantar el santo nombre del Señor, no será mejor que un māyāvādī. Por tanto, no hay que ser māyāvādī, pero tampoco hay que ignorar la temática de la filosofía vedānta. De hecho, Śrī Caitanya exhibió Su conocimiento del Vedānta en Su conversación con Prakāśānanda Sarasvatī. De manera que hay que entender que el vaiṣṇava debe estar totalmente versado en la filosofía vedānta, pero no debe pensar que estudiar el Vedānta lo es todo, y como consecuencia no apegarse al canto del santo nombre. El devoto debe conocer la importancia de comprender la filosofía vedānta y cantar los santos nombres simultáneamente. Si al estudiar el Vedānta, alguien se hace impersonalista, es porque no ha sido capaz de entender el Vedānta. Esto está confirmado en la Bhagavad-gītā (15.15). Vedānta significa «el fin del conocimiento». El fin último del conocimiento es conocer a Kṛṣṇa, que es idéntico a Su santo nombre. Los vaiṣṇavas «de pacotilla» (sahajiyās) no se preocupan de estudiar la filosofía vedānta según los comentarios de los cuatro ācāryas. En la Gauḍīya-sampradāya, hay un comentario sobre el Vedānta llamado el Govinda-bhāṣya, pero los sahajiyās consideran estos comentarios como especulaciones filosóficas intocables, y a los ācāryas como si fueran devotos mixtos. De esta manera, van abriéndose camino hacia el infierno.