CC Madhya 22.53

naiṣāṁ matis tāvad urukramāṅghriṁ
spṛśaty anarthāpagamo yad-arthaḥ
mahīyasāṁ pāda-rajo-’bhiṣekaṁ
niṣkiñcanānāṁ na vṛṇīta yāvat
Palabra por palabra: 
na — no; eṣām — de los que están apegados a la vida familiar; matiḥ — el interés; tāvat — en esa medida; urukrama-aṅghrim — los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, a quien se atribuyen actividades extraordinarias; spṛśati — toca; anartha — de cosas indeseables; apagamaḥ — destruir; yat — de cuyo; arthaḥ — resultado; mahīyasām — de las grandes personalidades, los devotos; pāda-rajaḥ — del polvo de los pies de loto; abhiṣekam — rociar sobre la cabeza; niṣkiñcanānām — que están completamente desapegados de las posesiones materiales; na vṛṇīta — no hace; yāvat — mientras.
Traducción: 
«“A menos que la sociedad humana acepte el polvo de los pies de loto de los grandes mahātmās, de los devotos que nada tienen que ver con las posesiones materiales, la humanidad no podrá volver su atención hacia los pies de loto de Kṛṣṇa. Esos pies de loto acaban con todas las condiciones indeseables y miserables de la vida material.”
Significado: 

SIGNIFICADO: Este verso aparece en el Śrīmad-Bhāgavatam (7.5.32). Mientras daba instrucciones a Mahārāja Yudhiṣṭhira, el gran sabio Nārada narró las actividades de Prahlāda Mahārāja. Este verso fue hablado por Prahlāda Mahārāja a su padre, Hiraṇyakaśipu, el rey de los demonios. Prahlāda Mahārāja había informado a su padre de los nueve procesos básicos del bhakti-yoga, explicando que quien siga esos procesos debe ser considerado un gran sabio erudito. A Hiraṇyakaśipu, sin embargo, no le gustó que su hijo hablase del servicio devocional; por eso mandó llamar inmediatamente al maestro de Prahlāda, ±aṇḍa. El maestro explicó que no había sido él quien había enseñado el servicio devocional a Prahlāda, sino que el niño mostraba aquella inclinación por naturaleza. Hiraṇyakaśipu se enfadó mucho y preguntó a Prahlāda por qué se había hecho vaiṣṇava. Como respuesta a su pregunta, Prahlāda Mahārāja recitó este verso para indicar que no es posible ser devoto del Señor sin recibir la misericordia y las bendiciones de otro devoto.