CC Madhya 6.269

brahme, īśvare sāyujya dui ta’ prakāra
brahma-sāyujya haite īśvara-sāyujya dhikkāra
Palabra por palabra: 
brahme — en la refulgencia Brahman; īśvare — en el cuerpo del Señor; sāyujya — fundirse; dui — dos; ta’ — en verdad; prakāra — diversidades; brahma-sāyujya — fundirse en la refulgencia Brahman; haite — que; īśvara-sāyujya — fundirse en el cuerpo del Señor; dhikkāra — más abominable.
Traducción: 
Sārvabhauma Bhaṭṭācārya continuó: «Hay dos tipos de sāyujya-mukti: fundirse en la refulgencia Brahman y fundirse en el cuerpo personal del Señor. Fundirse en el cuerpo del Señor es aún más abominable que fundirse en Su refulgencia».
Significado: 

SIGNIFICADO: Según la opinión de los vedāntīs māyāvādīs, la entidad viviente alcanza el éxito supremo cuando se funde en el Brahman impersonal. El Brahman impersonal, la refulgencia del cuerpo del Señor Supremo, recibe el nombre de Brahmaloka o Siddhaloka. Según la Brahma-saṁhitā (5.40): yasya prabhā prabhavato jagad-aṇḍa-koṭi: Los universos materiales se generan de los rayos del cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios. Los yogīs que siguen los principios de Patañjali aceptan que la Verdad Absoluta es una persona, pero quieren fundirse en el cuerpo trascendental del Señor Supremo. Ése es su deseo. Siendo la autoridad suprema, el Señor no tiene dificultad en permitir que muchos millones de entidades vivientes se fundan en Su cuerpo. La Suprema Personalidad de Dios, Bhagavān, es el origen de todo, y la refulgencia de Su cuerpo recibe el nombre de brahmajyoti, Brahmaloka o Siddhaloka. Brahmaloka o Siddhaloka es, por lo tanto, un lugar en que se reúnen muchas entidades vivientes, partes integrales del Señor Supremo semejantes a chispas. Esas entidades vivientes no desean conservar su existencia individual, y, debido a ello, se les permite permanecer en Brahmaloka, unidas como las numerosas partículas atómicas de luz solar que emanan del Sol.

La palabra siddha es muy significativa. Siddha se refiere a quien tiene experiencia de la refulgencia Brahman y conocimiento completo de que la entidad viviente no es un átomo material, sino una chispa espiritual. Esa comprensión se explica en la Bhagavad-gītā con el término brahma-bhūta. En el estado condicionado, la entidad viviente recibe el nombre de jīva-bhūta, «la fuerza viviente dentro de la materia». A las entidades vivientes brahma-bhūta se les permite permanecer en Brahmaloka o Siddhaloka, pero, por desgracia, debido a que no están ocupadas en servicio devocional, a veces vuelven a caer al mundo material. Así lo confirma el Śrīmad-Bhāgavatam (10.2.32) que comienza: ye ’nye ’ravindākṣa. Esas almas semiliberadas pretenden equivalentemente haber alcanzado la liberación, pero aquel que no se ocupa en el servicio devocional del Señor sigue contaminado por la materia. Por lo tanto, esas entidades vivientes reciben el calificativo de vimukta-māninaḥ, que significa que, aunque su inteligencia no está todavía purificada, se consideran liberadas. Pese a las rigurosas austeridades a que se someten para elevarse al plano de Siddhaloka, esas entidades vivientes no pueden permanecer allí a perpetuidad, pues carecen de ānanda (bienaventuranza). Aunque alcancen la etapa brahma-bhūta y perciban a la Suprema Personalidad de Dios en Su refulgencia corporal, finalmente acaban por caer, pues han dejado de lado el servicio del Señor. No utilizan correctamente el poco conocimiento que puedan tener de la Suprema Personalidad de Dios. Sin alcanzar ānanda, la bienaventuranza, descienden al mundo material para disfrutar. Ciertamente, para quien ha logrado la liberación, eso supone una auténtica caída. Para los bhaktas, esa caída es como obtener un puesto en el infierno.

Los seguidores del sistema de yoga de Patañjali en realidad desean fundirse en el cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios. Eso indica que no quieren ocuparse en Su servicio a pesar de tener conocimiento acerca de Él; así, su posición es todavía más abominable que la de quienes desean fundirse en la refulgencia del Señor. Esos yogīs meditan en la forma de Viṣṇu del Señor, con cuatro brazos, con el deseo de fundirse en Su cuerpo. El sistema de Patañjali describe la forma del Señor con las siguientes palabras: kleśa-karma-vipākāśayair aparāmṛṣṭaḥ puruṣa-viśeṣa īśvaraḥ: «La Suprema Personalidad de Dios es una persona que no participa de la miserable vida material». Uno de los mantras de los yogīs reconoce la eternidad de la Persona Suprema: sa pūrveṣām api guruḥ kālānavacchedāt: «Esa persona es siempre suprema y no Se halla bajo la influencia del factor tiempo». Por lo tanto, los seguidores del sistema de Patañjali aceptan la eternidad de la Suprema Personalidad de Dios, pero su idea es: puruṣārtha-śūnyānāṁ pratiprasavaḥ kaivalyaṁ svarūpa-pratiṣṭhā vā citi-śaktir iti. Creen que, en el estado de perfección, el concepto de puruṣa desaparece. Así lo explican: citi-śaktir iti. Su creencia es que, cuando alcanzamos la perfección, no podemos seguir siendo personas. Su sistema de yoga es, por lo tanto, abominable, pues la idea final es impersonal. Al comienzo, esos yogīs aceptan a la Suprema Personalidad de Dios, pero al final abandonan la idea con objeto de volverse impersonales. Son muy desafortunados, pues, a pesar de tener un concepto personal de la Verdad Absoluta, dejan de lado el servicio devocional del Señor y, debido a ello, caen de nuevo al mundo material. Como ya hemos explicado, esta idea la confirma el Śrīmad-Bhāgavatam (10.2.32): āruhya kṛcchreṇa paraṁ padaṁ tataḥ patanty adho ’nādṛta-yuṣmad-aṅghrayaḥ: Por dejar de lado los pies de loto del Señor, esos yogīs caen de nuevo a la existencia material (patanty adhaḥ). Esa senda de yoga es, por lo tanto, más abominable que la que siguen los impersonalistas. El Señor Kapiladeva confirma esta misma conclusión en el siguiente verso del Śrīmad-Bhāgavatam (3.29.13).