SB 1.15.21
so 'haṁ rathī nṛpatayo yata ānamanti
sarvaṁ kṣaṇena tad abhūd asad īśa-riktaṁ
bhasman hutaṁ kuhaka-rāddham ivoptam ūṣyām
Como hemos discutido más de una vez, no hay que envanecerse de un plumaje prestado. Todas las energías y poderes se obtienen de la fuente suprema, el Señor Kṛṣṇa, y actúan en tanto que Él lo desea, y dejan de funcionar en cuanto Él los retira. Todas las energías eléctricas se reciben de la central eléctrica, y tan pronto como la central deja de suministrar energía, las bombillas no sirven para nada. En cuestión de momentos, esas energías pueden ser generadas o retiradas por la voluntad suprema del Señor. Sin la bendición del Señor, la civilización material es únicamente un juego de niños. El niño puede jugar mientras los padres se lo permiten. En cuanto los padres se retractan, el niño tiene que parar. La civilización humana y todas sus actividades deben estar acopladas con la suprema bendición del Señor, y sin esa bendición, todo el adelanto de la civilización humana es como la decoración de un cuerpo muerto. Se dice aquí que una civilización muerta y sus actividades, son algo así como la mantequilla clarificada que se echa a las cenizas, como acumular dinero con una varita mágica, y como plantar semillas en un suelo estéril.
