SB 1.16.10
yadā parīkṣit kuru-jāṅgale 'vasat
kaliṁ praviṣṭaṁ nija-cakravartite
niśamya vārtām anatipriyāṁ tataḥ
śarāsanaṁ saṁyuga-śauṇḍir ādade
La administración estatal de Mahārāja Parīkṣit era tan perfecta, que él se encontraba sentado apaciblemente en su capital. Pero recibió información de que los signos de la era de Kali ya se habían infiltrado en la jurisdicción de su Estado, y esas noticias no le gustaron. ¿Cuáles son los signos de la era de Kali? Ellos son: (1) la relación ilícita con mujeres, (2) el entregarse a comer carne, (3) la embriaguez de todo tipo, y (4) el divertirse con juegos de azar. La era de Kali significa literalmente “la era de la riña”, y los antedichos cuatro signos de la sociedad humana son las causas fundamentales de toda clase de riña. Mahārāja Parīkṣit oyó decir que cierta gente del Estado ya se había dado a esas prácticas, y quiso tomar medidas inmediatas en contra de esas causas de inquietud. Eso significa que, al menos hasta la época del régimen de Mahārāja Parīkṣit, dichos signos de vida pública eran prácticamente desconocidos, y en cuanto se detectaron ligeramente, él quiso extirparlos por completo. La noticia en sí no le agradó más que en un sentido, y era que le daba la oportunidad de pelear. No había necesidad de pelear con los Estados pequeños, porque todo el mundo estaba tranquilo bajo sus órdenes, pero los herejes de Kali-yuga le dieron la oportunidad de exhibir su espíritu de combate. Un rey kṣatriya perfecto siempre se contenta cuando tiene la oportunidad de pelear, tal como un deportista se entusiasma cuando tiene la oportunidad de un encuentro deportivo. El argumento de que en la era de Kali esos signos están predestinados, no es válido. Si así fuera, entonces ¿por qué se hicieron preparativos para pelear contra ellos? Esos argumentos los presentan hombres holgazanes y desafortunados. En la estación lluviosa, la lluvia está predestinada, y, no obstante, la gente toma precauciones para protegerse. De igual manera, en la era de Kali es seguro que los signos anteriormente mencionados se infiltrarán en la vida social, pero el Estado tiene el deber de salvar a los ciudadanos de la influencia de los agentes de la era. Mahārāja Parīkṣit quería castigar a los herejes que se habían entregado a las prácticas propias de Kali, y de ese modo salvar a los ciudadanos inocentes que en virtud del cultivo religioso eran puros en sus hábitos. El rey tiene el deber de brindar esa clase de protección, y Mahārāja Parīkṣit estaba muy en lo correcto cuando se preparó para pelear.
