SB 1.3.1

sūta uvāca
jagṛhe pauruṣaṁ rūpaṁ
bhagavān mahad-ādibhiḥ
sambhūtaṁ ṣoḍaśa-kalam
ādau loka-sisṛkṣayā
Palabra por palabra: 
sūtaḥ uvāca — Sūta dijo; jagṛhe — aceptado; pauruṣam — porción plenaria como la encarnación puruṣa; rūpam — forma; bhagavān — la Personalidad de Dios; mahat-ādibhiḥ — con los ingredientes del mundo material; sambhūtam — así pues, ocurrió la creación; ṣoḍaśa-kalam — dieciséis principios primarios; ādau — en el comienzo; loka — los universos; sisṛkṣayā — con la intención de crear.
Traducción: 
Sūta dijo: Al principio de la creación, el Señor se expandió primero en la forma universal puruṣa, y manifestó todos los ingredientes para la creación material. Y, así pues, en el comienzo ocurrió la creación de los dieciséis principios de la acción material. Esto tenía por objeto crear el universo material
Significado: 

La Bhagavad-gītā declara que la Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa mantiene estos universos materiales mediante la extensión de Sus expansiones plenarias. De modo que, esta forma puruṣa es la confirmación del mismo principio. La Personalidad de Dios original, Vāsudeva, o el Señor Kṛṣṇa, quien es famoso como el hijo del rey Vasudeva o del rey Nanda, está colmado de todas las opulencias, todas las potencias, toda la fama, toda la belleza, todo el conocimiento y toda la renunciación. Parte de Sus opulencias se manifiesta como el Brahman impersonal, y parte de Sus opulencias se manifiesta como Paramātmā. Este aspecto puruṣa de la misma Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa, es la manifestación Paramātmā original del Señor. Existen tres aspectos puruṣa en la creación material, y esta forma, a quien se conoce como el Kāraṇodakaśāyī Viṣṇu, es la primera de las tres. Las otras con conocidas como el Garbhodakaśāyī Viṣṇu y el Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, que habremos de conocer uno tras otro. Los innumerables universos se generan de los poros de este Kāraṇodakaśāyī Viṣṇu, y en cada uno de los universos el Señor entra como el Garbhodakaśāyī Viṣṇu.

En la Bhagavad-gītā también se menciona que el mundo material es creado en ciertos intervalos de tiempo y luego es destruido de nuevo. Esa creación y destrucción se realiza por la voluntad suprema, debido a las almas condicionadas, o los seres vivientes nitya-baddha. Los nitya-baddha, o las almas eternamente condicionadas, tienen el sentido de la individualidad o ahaṇkāra, que les dicta disfrutar de los sentidos, cosa que no pueden tener por constitución. El Señor es el único disfrutador, y todos los demás son disfrutados; los seres vivientes son disfrutadores predominados. Pero las almas eternamente condicionadas, olvidando esa posición constitucional, ambicionan mucho disfrutar. En el mundo material se les da a las almas condicionadas la oportunidad de disfrutar de la materia, y a la vez se les da la oportunidad de entender su verdadera posición constitucional. Aquellas entidades vivientes afortunadas que, después de muchísimos nacimientos en el mundo material, captan la verdad y se entregan a los pies de loto de Vāsudeva, se unen a las almas eternamente liberadas, permitiéndoseles así entrar en el reino de Dios. Después de esto, esas afortunadas entidades vivientes no tienen que venir de nuevo a la esporádica creación material. Mas aquellos que no pueden captar la verdad constitucional, se funden de nuevo en el mahat-tattva en el momento de la aniquilación de la creación material. Cuando la creación se monta de nuevo, ese mahat-tattva vuelve a dejarse en libertad. El mahat-tattva contiene todos los ingredientes de las manifestaciones materiales, incluyendo a las almas condicionadas. Dicho mahat-tattva se divide primero en dieciséis partes, o sea, los cinco elementos materiales burdos y los once instrumentos funcionales o sentidos; y es como una nube en el cielo claro. En el cielo espiritual, la refulgencia Brahman se difunde por todas partes, y todo el sistema deslumbra con luz espiritual. El mahat-tattva se forma en algún rincón del vasto e ilimitado cielo espiritual, y la parte que así queda cubierta por el mahat-tattva se denomina cielo material. Esa parte del cielo espiritual, denominada mahat-tattva, es únicamente una insignificante porción de todo el cielo espiritual, y dentro de ese mahat-tattva hay una infinidad de universos. Todos esos universos los produce colectivamente Kāraṇodakaśāyī Viṣṇu, llamado también el Mahā-Viṣṇu, quien simplemente lanza Su mirada para fecundar el cielo material.