SB 1.4.11
śivāya hānīya dhanāni śatravaḥ
kathaṁ sa vīraḥ śriyam aṅga dustyajāṁ
yuvaiṣatotsraṣṭum aho sahāsubhiḥ
En su vida no había nada que hubiese que rechazar. Él era un hombre muy joven, y podía disfrutar de la vida con poder y opulencia. Así que no había por qué retirarse de la vida activa. Él no tenía ninguna dificultad en recaudar los impuestos del Estado, pues era tan poderoso y caballeroso, que hasta sus enemigos iban a él, se postraban a sus pies, y le entregaban todas sus riquezas en beneficio propio. Mahārāja Parīkṣit era un rey piadoso. Él conquistó a sus enemigos, y por ello el reino estaba lleno de prosperidad. Había leche, granos y metales suficientes, y todos los ríos y montañas estaban llenos de potencia. De manera que todo era satisfactorio en sentido material. Luego no había ninguna razón por la cual él tuviera que dejar prematuramente su reino y su vida. Los sabios estaban ansiosos de oír hablar acerca de esto.
