SB 10.1.58

kiṁ duḥsahaṁ nu sādhūnāṁ
viduṣāṁ kim apekṣitam
kim akāryaṁ kadaryāṇāṁ
dustyajaṁ kiṁ dhṛtātmanām
Palabra por palabra: 
kim — qué es; duḥsaham — doloroso; nu — en verdad; sādhūnām — para las personas santas; viduṣām — de personas eruditas; kim apekṣitam — qué es dependencia; kim akāryam — qué es acto prohibido; kadaryāṇām — de personas en el nivel más bajo; dustyajam — muy difícil de abandonar; kim — qué es; dhṛta-ātmanām — de personas que son autorrealizadas.
Traducción: 
¿Qué sentido tiene el dolor para las personas santas que se atienen estrictamente a la verdad? ¿Qué independencia no tendrán los devotos puros que saben que el Señor Supremo es la esencia de todo lo que existe? ¿Qué actos les están prohibidos a las personas de carácter ruin?; y ¿qué no abandonarían por satisfacer al Señor Kṛṣṇa quienes se han entregado plenamente a Sus pies de loto?
Significado: 

Si el hijo de Devakī que iba a matar a Kaṁsa era el octavo, se podría preguntar qué necesidad tenía Vasudeva de entregar al primero de sus hijos. La respuesta es que Vasudeva había prometido a Kaṁsa que le entregaría todos los hijos que Devakī tuviese. Kaṁsa, que era un asura, no creyó que fuese precisamente el octavo hijo el que iba a matarle, y dio por sentado que cualquiera de los hijos de Devakī podía matarle. Entonces, Vasudeva, para salvar a Devakī, prometió a Kaṁsa que le entregaría todos sus hijos, tanto niños como niñas. Desde otro punto de vista, Vasudeva y Devakī se sintieron muy complacidos de saber que la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, nacería como octavo hijo suyo. Vasudeva, que era un devoto puro del Señor, estaba deseoso de ver nacer a Kṛṣṇa como hijo suyo, fruto del octavo embarazo de Devakī. Por eso quería tener siete hijos rápidamente, de forma que llegase pronto el momento del advenimiento de Kṛṣṇa, su octavo hijo. Vasudeva engendró un hijo cada año, de manera que el momento del advenimiento de Kṛṣṇa llegara lo antes posible.