SB 10.12.13
teṣāṁ sukha-krīḍana-vīkṣaṇākṣamaḥ
nityaṁ yad-antar nija-jīvitepsubhiḥ
pītāmṛtair apy amaraiḥ pratīkṣyate
Podríamos preguntarnos cómo es posible que los pasatiempos de Kṛṣṇa se viesen interrumpidos por un demonio. Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura responde a esa pregunta diciendo que, si bien no era posible interrumpir el placer trascendental de los pastorcillos de vacas, también es cierto que, si no interrumpían el placer trascendental de sus diversas actividades, no podían tomar el almuerzo. Por esa razón, yogamāyā dispuso que Aghāsura llegase a la hora del almuerzo, de forma que los niños dejasen a un lado sus actividades durante un momento y pudieran tomar su almuerzo. En la variedad está el gusto. Los vaqueritos jugaban todo el tiempo, interrumpían su juego y seguían jugando de otra manera. Ésa es la razón de que todos los días viniese un demonio a interrumpir sus pasatiempos. Cuando el demonio estaba muerto, los niños se ocupaban de nuevo en sus pasatiempos trascendentales.
