SB 10.12.44

śrī-sūta uvāca
itthaṁ sma pṛṣṭaḥ sa tu bādarāyaṇis
tat-smāritānanta-hṛtākhilendriyaḥ
kṛcchrāt punar labdha-bahir-dṛśiḥ śanaiḥ
pratyāha taṁ bhāgavatottamottama
Palabra por palabra: 
śrī-sūtaḥ uvāca — Śrī Sūta Gosvāmī dijo; ittham — de ese modo; sma — en el pasado; pṛṣṭaḥ — ser preguntado por; saḥ — él; tu — en verdad; bādarāyaṇiḥ — Śukadeva Gosvāmī; tat — por él (por Śukadeva Gosvāmī); smārita-ananta — tan pronto como recordó al Señor Kṛṣṇa; hṛta — perdido en éxtasis; akhila-indriyaḥ — todos los actos de los sentidos externos; kṛcchrāt — con gran dificultad; punaḥ — de nuevo; labdha-bahiḥ-dṛśiḥ — habiendo recuperado la percepción sensorial externa; śanaiḥ — lentamente; pratyāha — contestó; tam — a Mahārāja Parīkṣit; bhāgavata-uttama-uttama — ¡oh, gran persona santa, el más grande de todos los devotos (Śaunaka)!.
Traducción: 
Sūta Gosvāmī dijo: ¡Oh, Śaunaka, el más grande de los santos y devotos!, cuando Mahārāja Parīkṣit le hizo esta pregunta, Śukadeva Gosvāmī, recordando +inmediatamente y en lo más profundo del corazón los temas relacionados con Kṛṣṇa, perdió todo contacto externo con los actos de sus sentidos. Poco a poco, con gran dificultad, revivió su percepción sensorial externa y habló a Mahārāja Parīkṣit temas de kṛṣṇa-kathā.
Significado: 

Así terminan los significados de Bhaktivedanta del Capítulo Duodécimo del Canto Décimo del , titulado «La muerte del demonio Aghāsura».

NOTA INTRODUCTORIA


Éste capítulo del Śrīmad-Bhāgavatam es el último traducido por Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupāda, el ācārya fundador de la Asociación Internacional para la Conciencia de Krisna. Este volumen, pues, finaliza allí donde su renombrado autor dejó de traducir, justo antes de su partida de este mundo mortal, el 14 de noviembre de 1977, en el Kṛṣṇa-Balarāma Mandira de Vṛndāvana, la India.

Śrīla Prabhupāda tradujo la primera parte del capítulo del mismo modo que los anteriores: sentado, leía en silencio el texto sánscrito y, a continuación, grababa la traducción y el comentario en su dictáfono. A medida que la enfermedad se agravaba, fue necesario que sus discípulos le ayudasen personalmente.

En esos últimos días, después de varias semanas sin poder comer, su salud había empeorado hasta el punto de que el más ligero movimiento le suponía un dolor agudísimo.

Mientras un devoto le leía pausadamente el sánscrito, otro discípulo, sentado en su cama, le acercaba el micrófono hasta casi tocar su boca. Śrīla Prabhupāda dictaba entonces las traducciones y significados, con una voz apenas audible.

Esas grabaciones, realizadas en su habitación en el templo, constituyen la parte final de este capítulo.

En aquellos sus momentos finales, el médico que atendía a Su Divina Gracia afirmó que un hombre corriente, en un estado tan crítico, no habría podido contener los gritos de dolor. Los discípulos de Śrīla Prabhupāda contemplaban asombrados a su maestro espiritual, que continuaba con su labor lleno de paz y serenidad.

La última parte del capítulo nos ofrece la habitual claridad de ideas de Śrīla Prabhupāda, con citas constantes de las Escrituras, una atención escrupulosa a todos los detalles y el rigor de su exposición filosófica intacto, como en todos los anteriores Cantos del Śrīmad-Bhāgavatam.

Los últimos días de Śrīla Prabhupāda y su traducción de este capítulo quedarán como perpetua fuente de inspiración y testimonio de que ni siquiera las más severas dificultades materiales pueden interrumpir el servicio devocional del devoto puro de la Suprema Personalidad de Dios.