SB 10.12.44
itthaṁ sma pṛṣṭaḥ sa tu bādarāyaṇis
tat-smāritānanta-hṛtākhilendriyaḥ
kṛcchrāt punar labdha-bahir-dṛśiḥ śanaiḥ
pratyāha taṁ bhāgavatottamottama
Así terminan los significados de Bhaktivedanta del Capítulo Duodécimo del Canto Décimo del , titulado «La muerte del demonio Aghāsura».
Śrīla Prabhupāda tradujo la primera parte del capítulo del mismo modo que los anteriores: sentado, leía en silencio el texto sánscrito y, a continuación, grababa la traducción y el comentario en su dictáfono. A medida que la enfermedad se agravaba, fue necesario que sus discípulos le ayudasen personalmente.
En esos últimos días, después de varias semanas sin poder comer, su salud había empeorado hasta el punto de que el más ligero movimiento le suponía un dolor agudísimo.
Mientras un devoto le leía pausadamente el sánscrito, otro discípulo, sentado en su cama, le acercaba el micrófono hasta casi tocar su boca. Śrīla Prabhupāda dictaba entonces las traducciones y significados, con una voz apenas audible.
Esas grabaciones, realizadas en su habitación en el templo, constituyen la parte final de este capítulo.
En aquellos sus momentos finales, el médico que atendía a Su Divina Gracia afirmó que un hombre corriente, en un estado tan crítico, no habría podido contener los gritos de dolor. Los discípulos de Śrīla Prabhupāda contemplaban asombrados a su maestro espiritual, que continuaba con su labor lleno de paz y serenidad.
La última parte del capítulo nos ofrece la habitual claridad de ideas de Śrīla Prabhupāda, con citas constantes de las Escrituras, una atención escrupulosa a todos los detalles y el rigor de su exposición filosófica intacto, como en todos los anteriores Cantos del Śrīmad-Bhāgavatam.
Los últimos días de Śrīla Prabhupāda y su traducción de este capítulo quedarán como perpetua fuente de inspiración y testimonio de que ni siquiera las más severas dificultades materiales pueden interrumpir el servicio devocional del devoto puro de la Suprema Personalidad de Dios.
