SB 10.2.14
tathety om iti tad-vacaḥ
pratigṛhya parikramya
gāṁ gatā tat tathākarot
Tras recibir las órdenes de la Suprema Personalidad de Dios, Yogamāyā confirmó por dos veces que las aceptaba, diciendo: «Sí, Señor, haré lo que Tú ordenas», y, a continuación, pronunciando «oṁ». Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura comenta que oṁ representa la confirmación védica. De ese modo, Yogamāyā recibió fielmente la orden del Señor, considerándola un mandamiento védico. Es un hecho que todo lo que la Suprema Personalidad de Dios dice se convierte en un mandamiento védico que nadie debe descuidar. Los mandamientos védicos están libres de errores, ilusiones, engaño o imperfección. Si no se entiende la autoridad del testimonio védico, no tiene sentido citar los śāstras. Nadie debe violar los mandamientos védicos. Por el contrario, las órdenes de los Vedas deben seguirse estrictamente. Como se afirma en la Bhagavad-gītā (16.24):
tasmāc chāstraṁ pramāṇaṁ te
kāryākārya-vyavasthitau
jñātvā śāstra-vidhānoktaṁ
karma kartum ihārhasi
«Mediante las regulaciones de las Escrituras, debes entender lo que es tu deber y lo que no lo es. Conociendo esas reglas y regulaciones, actúa de manera que, gradualmente, vayas elevándote».
