SB 10.2.26

satya-vrataṁ satya-paraṁ tri-satyaṁ
satyasya yoniṁ nihitaṁ ca satye
satyasya satyam ṛta-satya-netraṁ
satyātmakaṁ tvāṁ śaraṇaṁ prapannāḥ
Palabra por palabra: 
satya-vratam — la Personalidad de Dios, que nunca Se aparta de Su voto*; satya-param — que es la Verdad Absoluta (como se afirma al comienzo del Śrīmad-Bhāgavatam: satyaṁ paraṁ dhīmahi); tri-satyam — Él siempre existe como Verdad Absoluta, antes de la creación de la manifestación cósmica, durante su sostenimiento, e incluso después de su aniquilación; satyasya — de todas las verdades relativas, que son emanaciones de la Verdad Absoluta, Kṛṣṇa; yonim — la causa; nihitam — que entra**; ca — y; satye — en los factores que crean el mundo material (es decir, los cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y éter); satyasya — de todo lo que es considerado verdad; satyam — el Señor es la verdad original; ṛta-satya-netram — Él es el origen de toda verdad agradable (sunetram); satya-ātmakam — todo lo perteneciente al Señor es verdad (sac-cid-ānanda: Su cuerpo es verdad, Su conocimiento es verdad, y Su placer es verdad); tvām — a Ti, ¡oh, Señor!; śaraṇam — ofrecer nuestra plena entrega; prapannāḥ — nos hallamos completamente bajo Tu protección.
Traducción: 
Los semidioses oraron: ¡Oh, Señor!, Tú nunca Te apartas de Tu voto, que es siempre perfecto, pues todo lo que Tú decides es completamente correcto y no hay nadie que pueda impedirlo. Tú, que estás presente en las tres fases de la manifestación cósmica - creación, sostenimiento y aniquilación - , eres la Verdad Absoluta. Ciertamente, quien no sea completamente fiel a la verdad no podrá alcanzar Tu favor, que, por lo tanto, no está al alcance de los hipócritas. Tú eres el principio activo, la auténtica verdad, en todos los ingredientes de la creación, y por ello recibes el nombre de antaryāmī, la fuerza interna. Tú eres ecuánime con todos, y Tus instrucciones se aplican a todos, en todo momento. Tú eres el comienzo de toda verdad. Por ello, ofreciéndote reverencias, nos entregamos a Ti. Por favor, protégenos.
Significado: 

*El Señor hace el siguiente voto: yadā yadā hi dharmasya glānir bhavati bhārata/ abhyutthānam adharmasya tadātmānaṁ sṛjāmy aham (Bg. 4.7). El Señor hace Su advenimiento para honrar este voto.

**El Señor entra en todo, incluso en el átomo: aṇḍāntara-stha-paramāṇu-cayāntara-stham (Brahma-saṁhitā 5.44). Por ello recibe el nombre de antaryāmī, la fuerza interna.

Los semidioses o devotos saben perfectamente que la verdadera sustancia, tanto en el mundo material como en el mundo espiritual, es la Suprema Personalidad de Dios. El Śrīmad-Bhāgavatam comienza, por ello, con las palabras: oṁ namo bhagavate vāsudevāya... satyaṁ paraṁ dhīmahi. Vāsudeva, Kṛṣṇa, es el paraṁ satyam, la Verdad Suprema. La Verdad Suprema Se vuelve accesible o comprensible mediante el método supremo. Así lo declara la propia Verdad Suprema: bhaktyā mām abhijānāti yāvān yaś cāsmi tattvataḥ (Bg. 18.55). Bhakti, el servicio devocional, es la única manera de entender la Verdad Absoluta. Así pues, los semidioses, en busca de protección, no se entregan a la verdad relativa, sino a la Verdad Suprema. Hay quienes adoran a los semidioses, pero la Verdad Suprema, Kṛṣṇa, declara en la Bhagavad-gītā (7.23): antavat tu phalām teṣāṁ tad bhavaty alpa-medhasām: «Los hombres de escasa inteligencia adoran a los semidioses, y los frutos que obtienen son limitados y temporales». La adoración de semidioses puede ser útil durante un tiempo limitado, pero sus frutos son antavat, caducos. El mundo material no es permanente, los semidioses no son permanentes, y las bendiciones obtenidas de los semidioses tampoco son permanentes. La entidad viviente, sin embargo, es eterna (nityo nityānāṁ cetanaś cetanānām). Toda entidad viviente debe, por lo tanto, buscar la felicidad eterna, no la felicidad temporal. Las palabras satyaṁ paraṁ dhīmahi indican que debemos buscar la Verdad Absoluta, y no la verdad relativa.

En sus oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, Nṛsiṁhadeva, Prahlāda Mahārāja dijo:

bālasya neha śaraṇaṁ pitarau nṛsiṁha
nārtasya cāgadam udanvati majjato nauḥ

Generalmente se piensa que los protectores del niño son los padres, pero en realidad no es así. El verdadero protector es la Suprema Personalidad de Dios.

taptasya tat-pratividhir ya ihāñjaseṣṭas
tāvad vibho tanu-bhṛtāṁ tvad-upekṣitānām

. 7.9.19)

Sin la protección de la Suprema Personalidad de Dios, el niño sufrirá pese a la presencia de sus padres, y el enfermo morirá aunque cuente con toda la ayuda de los médicos. En el mundo material, escenario de la lucha por la existencia, los hombres han inventado muchas formas de protegerse, pero, si la Suprema Personalidad de Dios no las aprueba, todas ellas son inútiles. Teniendo esto en cuenta, los semidioses, con palabras llenas de sentido, dicen: satyātmakaṁ tvāṁ śaraṇaṁ prapannāḥ: «La auténtica protección viene de Ti, ¡oh, Señor!, y por ello nos entregamos a Ti».

El Señor exige que nos entreguemos a Él (sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja), y añade, además:

sakṛd eva prapanno yas
tavāsmīti ca yācate
abhayaṁ sarvadā tasmai
dadāmy etad vrataṁ mama

«Si alguien se entrega a Mí con sinceridad, diciendo: "¡Oh, Mi Señor!, de hoy en adelante me entrego completamente a Ti", Yo le brindo plena protección. Hago voto de ello» (Rāmāyaṇa, Yuddha-kāṇda 18.33). Los semidioses ofrecieron oraciones a la Suprema Personalidad de Dios, pues Él había aparecido en el vientre de Su devota Devakī para proteger a todos los devotos acosados por Kaṁsa y sus lugartenientes. De esa forma, el Señor actúa como satya-vrata. La protección que ofrece la Suprema Personalidad de Dios no puede compararse con la protección de los semidioses. Rāvaṇa, por ejemplo, era un gran devoto del Señor Śiva, pero cuando el Señor Rāmacandra quiso matarle, el Señor Śiva no pudo protegerle.

El Señor Brahmā y el Señor Śiva, seguidos por muchos semidioses y acompañados por Nārada y otros grandes sabios, habían entrado, sin hacerse visibles, en el palacio de Kaṁsa. Allí oraron a la Suprema Personalidad de Dios con oraciones selectas, que son muy agradables para los devotos y que conceden la satisfacción de los deseos devocionales. Con sus primeras palabras proclamaron que el Señor es fiel a Su voto. Como se afirma en la Bhagavad-gītā, Kṛṣṇa desciende al mundo material para proteger a los piadosos y aniquilar a los impíos. Ése es Su voto. Los semidioses se habían dado cuenta de que el Señor, para cumplir ese voto, había aceptado residir en el vientre de Devakī. Estaban muy contentos de que el Señor descendiese para cumplir Su misión, y se dirigieron a Él con las palabras satyaṁ param, la Verdad Absoluta Suprema.

Todos buscamos la Verdad Absoluta. Ésa es la dimensión filosófica de la vida. Los semidioses nos informan de que la Verdad Absoluta Suprema es Kṛṣṇa. La persona que se vuelve plenamente consciente de Kṛṣṇa puede llegar a la Verdad Absoluta. Kṛṣṇa es la Verdad Absoluta. La verdad relativa no es verdadera en las tres fases del tiempo eterno - el presente, el pasado y el futuro - , pero Kṛṣṇa es verdad siempre, en el pasado, en el presente y en el futuro. En el mundo material, todo se halla bajo el control del tiempo supremo, en la forma de pasado, presente y futuro. Pero Kṛṣṇa existía ya antes de la creación; durante la creación, todo reposa en Él; y Kṛṣṇa permanecerá cuando la creación llegue a su final. Por lo tanto, Él es la Verdad Absoluta en toda circunstancia. Toda verdad que pueda existir en el mundo material emana de la Verdad Suprema, Kṛṣṇa. Toda forma de opulencia que exista en el mundo material tiene su causa en Kṛṣṇa. Si existe algo semejante a la fama en el mundo material, su causa está en Kṛṣṇa. Todo tipo de fuerza que pueda hallarse en el mundo material, su causa es Kṛṣṇa. Si en el mundo material existe sabiduría y educación, la causa de esa sabiduría y de esa educación es Kṛṣṇa. Kṛṣṇa es, por lo tanto, la fuente de todas las verdades relativas.

Así pues, los devotos adoran al ādi-puruṣa, la verdad suprema, Govinda, y, siguiendo los pasos del Señor Brahmā, oran: govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi. Los tres principios jñāna-bala-kriyā - conocimiento, fuerza y actividad - , son básicos en toda empresa y en todo lugar. Sin plenitud de conocimiento, de fuerza y de actividad, ningún esfuerzo culminará con éxito en ningún campo de acción. Por lo tanto, quien desee el éxito en todo, debe estar respaldado por esos tres principios. En los Vedas (Śvetāśvatara Upaniṣad 6.8), hallamos la siguiente afirmación acerca de la Suprema Personalidad de Dios:

na tasya kāryaṁ karaṇaṁ ca vidyate
na tat samaś cābhyadhikaś ca dṛśyate
parāsya śaktir vividhaiva śrūyate
svābhāvikī jñāna-bala-kriyā ca

La Suprema Personalidad de Dios no tiene que hacer nada personalmente, pues, en virtud de Sus potencias, la naturaleza material ejercerá su control de manera que suceda de forma perfecta todo lo que Él desee (svābhāvikī jñāna-bala-kriyā ca). Del mismo modo, aquellos que se ocupan en el servicio del Señor están libres de la lucha por la existencia. Los devotos que están completamente dedicados a la propagación del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa - más de diez mil hombres y mujeres en todo el mundo - no tienen ninguna ocupación estable o permanente, pero en la práctica podemos ver que gozan de gran opulencia. En la Bhagavad-gītā (9.22), el Señor dice:

ananyāś cintayanto māṁ
ye janāḥ paryupāsate
teṣāṁ nityābhiyuktānāṁ
yoga-kṣemaṁ vahāmy aham

«Pero a aquellos que Me adoran siempre con devoción exclusiva, meditando en Mi forma trascendental, Yo les llevo lo que les falta y les preservo lo que ya tienen». Los devotos no sienten ansiedad por lo que les depara el futuro, qué comerán o dónde van a vivir, pues la Suprema Personalidad de Dios les mantiene y les provee de todo, conforme a Su promesa: kaunteya pratijānīhi na me bhaktaḥ praṇaśyati: «¡Oh, hijo de Kuntī!, declara abiertamente que Mi devoto jamás perece» (Bg. 9.31). Por lo tanto, desde todos los puntos de vista, y en toda circunstancia, la persona que se entrega plenamente a la Suprema Personalidad de Dios no tiene que seguir luchando por la existencia. En relación con esto, es muy significativo el comentario de Śrīpāda Madhvācārya, que presenta la siguiente cita del Tantra-bhāgavata:

sac-chadba uttamaṁ brūyād
ānandantīti vai vadet
yetijñānaṁ samuddiṣṭaṁ
pūrṇānanda-dṛśis tataḥ
attṛtvāc ca tadā dānāt
satyāttya cocyate vibhuḥ

Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura explica las palabras satyasya yonim diciendo que Kṛṣṇa es el avatārī, el origen de todas las encarnaciones. Todas las encarnaciones son la Verdad Absoluta, pero Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, es el origen de todas las encarnaciones. Dīpārcir eva hi daśāntaram abhyupetya dīpāyate (Brahma-saṁhitā 5.46). Aunque muchas velas brillen con igual intensidad, una de ellas es la primera, otra la segunda, otra la tercera, etc. Del mismo modo, entre las muchas encarnaciones, que se comparan a velas, la primera vela, la Personalidad de Dios original, es Kṛṣṇa. Govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi.

Los semidioses tienen el deber de obedecer a la Suprema Personalidad de Dios y ofrecerle adoración. Podría argumentarse, sin embargo, que en este caso la Suprema Personalidad de Dios estaba dentro del vientre de Devakī e iba a descender en un cuerpo material, de modo que, ¿por qué razón habría que adorarle? ¿Por qué hacer diferencias entre una entidad viviente común y la Suprema Personalidad de Dios? Estas preguntas se responden en los versos siguientes.