SB 10.7.4
kadācid autthānika-kautukāplave
janmarkṣa-yoge samaveta-yoṣitām
vāditra-gīta-dvija-mantra-vācakaiś
cakāra sūnor abhiṣecanaṁ satī
En la sociedad védica no existe el problema de la superpoblación, y los niños nunca son una carga para sus padres. Es una sociedad tan bien organizada, con una población tan avanzada en conciencia espiritual, que el nacimiento de un niño nunca se considera una carga o molestia. Cuanto más crece el niño, mayor es la alegría de los padres, y los esfuerzos del bebé por darse la vuelta son otra fuente de alegría. Antes del nacimiento del niño, cuando la madre está embarazada, se celebran ya muchas ceremonias rituales recomendadas. Por ejemplo, a los tres y a los siete meses de embarazo, la madre celebra una ceremonia comiendo con niños de la vecindad. Esa ceremonia se llama svāda-bhakṣaṇa. Del mismo modo, antes del nacimiento del bebé se celebra la ceremonia garbhādhāna. En la civilización védica, el nacimiento de un niño y el embarazo nunca se consideran una carga, sino que son causa de alegría. En la civilización moderna, por el contrario, a la gente no le gusta ni el embarazo ni tener hijos, y muchas veces matan a sus hijos antes de nacer. A raíz de esto, podemos estimar hasta qué punto se ha degradado la sociedad humana desde el comienzo de Kali-yuga. Aunque la gente sigue diciendo que es civilizada, en la actualidad no hay verdadera civilización humana, sino únicamente una congregación de animales de dos patas.
