sā tatra dadṛśe viśvaṁ
jagat sthāsnu ca khaṁ diśaḥ
sādri-dvīpābdhi-bhūgolaṁ
sa-vāyv-agnīndu-tārakam
jyotiś-cakraṁ jalaṁ tejo
nabhasvān viyad eva ca
vaikārikāṇīndriyāṇi
mano mātrā guṇās trayaḥ
etad vicitraṁ saha-jīva-kāla-
svabhāva-karmāśaya-liṅga-bhedam
sūnos tanau vīkṣya vidāritāsye
vrajaṁ sahātmānam avāpa śaṅkām
Traducción:
Cuando Kṛṣṇa abrió la boca, obedeciendo a madre Yaśodā, ella vio en su interior a todas las entidades móviles e inmóviles, el espacio exterior y todas las direcciones, con las montañas, las islas, los océanos, la superficie de la Tierra, el viento, el fuego, la Luna y las estrellas. Vio los sistemas planetarios, el agua, la luz, el aire, el cielo, y la creación resultante de la transformación de ahaṅkāra. También vio los sentidos, la mente, la percepción de los sentidos y las tres cualidades: bondad, pasión e ignorancia. Vio el tiempo concedido a las entidades vivientes, el instinto natural y las reacciones del karma, así como los deseos y la diversidad de cuerpos, móviles e inmóviles. Al ver todos aquellos aspectos de la manifestación cósmica, y verse a sí misma y Vṛndāvana-dhāma, se llenó de temor y de dudas acerca de la naturaleza de su hijo.