SB 10.8.42
vrajeśvarasyākhila-vittapā satī
gopyaś ca gopāḥ saha-godhanāś ca me
yan-māyayetthaṁ kumatiḥ sa me gatiḥ
Siguiendo
bhoktāraṁ yajña-tapasāṁ
sarva-loka-maheśvaram
suhṛdaṁ sarva-bhūtānāṁ
jñātvā māṁ śāntim ṛcchati
«La persona que tiene plena conciencia de Mí, sabiendo que Yo soy el beneficiario final de todo sacrificio y austeridad, el Señor Supremo de todos los planetas y semidioses, y el benefactor y bienqueriente de todas las entidades vivientes, se libera de los tormentos de las miserias materiales».
No debemos enorgullecernos de nuestras posesiones. Así lo expresa madre Yaśodā en estos versos: «Yo no soy la propietaria de mis bienes, ni la opulenta esposa de Nanda Mahārāja. Las tierras, las propiedades, las vacas, los terneros y mis súbditos, las gopīs y los pastores, me han sido dados». Debemos abandonar la mentalidad de «mis posesiones, mi hijo y mi esposo» (janasya moho 'yam ahaṁ mameti). No hay nada que tenga otro dueño que no sea el Señor Supremo. La ilusión es la única causa de que pensemos: «Yo existo», o «Todo me pertenece». Así pues, madre Yaśodā se entregó por completo al Señor Supremo
