SB 10.9.13-14
na pūrvaṁ nāpi cāparam
pūrvāparaṁ bahiś cāntar
jagato yo jagac ca yaḥ
taṁ matvātmajam avyaktaṁ
martya-liṅgam adhokṣajam
gopikolūkhale dāmnā
babandha prākṛtaṁ yathā
La Bhagavad-gītā (10.12) define a Kṛṣṇa como Brahman Supremo (paraṁ brahma paraṁ dhāma). La palabra brahma significa «el más grande». Kṛṣṇa es más grande que lo más grande, pues es ilimitado y omnipresente. ¿Qué posibilidad hay de medir o de atar al Señor Supremo? Kṛṣṇa es, además, el factor tiempo, lo cual Le hace omnipresente, ya no sólo en el espacio, sino también en el tiempo. Contamos con medidas para el tiempo y estamos limitados por el pasado, el presente y el futuro, pero nada de ello existe para Kṛṣṇa. Toda persona individual puede ser medida, pero Kṛṣṇa, pese a ser Él también un ser individual, ha demostrado ya que en Su boca se halla toda la manifestación cósmica. Si tenemos todo esto en cuenta, vemos que Kṛṣṇa no puede ser medido. ¿Cómo es posible entonces que Yaśodā tratase de medirle y de atarle? La conclusión a que tenemos que llegar es que todo ello tuvo lugar en el plano del amor trascendental puro. Ésa fue la única causa.
advaitam acyutam anādim ananta-rūpam
ādyaṁ purāṇa-puruṣaṁ nava-yauvanaṁ ca
vedeṣu durlabham adurlabham ātma-bhaktau
govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi
Todo es uno debido a que Kṛṣṇa es la causa suprema de todo. Kṛṣṇa no puede ser medido ni calculado mediante el conocimiento védico (vedeṣu durlabham). Él sólo es accesible para los devotos (adurlabham ātma-bhaktau). Los devotos pueden tratar con Él porque su relación se basa en el servicio amoroso (bhaktyā mām abhijānāti yāvān yaś cāsmi tattvataḥ). Fue así como madre Yaśodā quiso atarle.
