SB 10.9.17
yaśodā sandadhaty api
gopīnāṁ susmayantīnāṁ
smayantī vismitābhavat
En realidad, lo maravilloso del episodio es que Kṛṣṇa no era más que un niño de manitas muy pequeñas. Para atarle bastaba con una cuerda de medio metro. Juntas, todas las cuerdas de la casa alcanzarían cientos de metros de longitud, pero Kṛṣṇa seguía siendo imposible de atar, pues las cuerdas resultaban demasiado cortas aun después de haberlas unido todas. Naturalmente, madre Yaśodā y sus amigas gopīs pensaban: «¿Cómo puede ser esto?». La situación era tan divertida que todas ellas sonreían. A la primera cuerda le faltaba el ancho de dos dedos, pero después de añadirle la segunda, seguía siendo dos dedos demasiado corta. Si se sumasen los dedos de anchura que le faltaban a cada una de las cuerdas, se cubriría una extensión de cientos de dedos. Era algo realmente asombroso. Kṛṣṇa realizaba otra exhibición de Su inconcebible potencia ante Su madre y las amigas de Su madre.
