SB 2.2.26

atho anantasya mukhānalena
dandahyamānaṁ sa nirīkṣya viśvam
niryāti siddheśvara-yuṣṭa-dhiṣṇyaṁ
yad dvai-parārdhyaṁ tad u pārameṣṭhyam
Palabra por palabra: 
atho — después; anantasya — de Ananta, la encarnación de Dios en la que Él descansa; mukha-analena — mediante el fuego que emana de Su boca; dandahyamānam — reduciendo a cenizas; saḥ — él; nirīkṣya — viendo esto; viśvam — el universo; niryāti — sale; siddheśvara-yuṣṭa-dhiṣṇyam — aviones usados por las grandes almas purificadas; yat — el lugar; dvai-parārdhyam — 15480000000000 de años solares; tat — eso; u — el excelso; pārameṣṭhyam — Satyaloka, en el que reside Brahmā.
Traducción: 
A la hora de la devastación final de todo el universo [al final del período de la vida de Brahmā], una llamarada de fuego emana de la boca de Ananta [desde el fondo del universo]. El yogī ve que todos los planetas del universo se incendian y van siendo reducidos a cenizas, por lo cual parte para Satyaloka en aviones usados por las grandes almas purificadas. Se calcula que en Satyaloka la duración de la vida es de 15.480.000.000.000 de años.
Significado: 

Aquí se indica que los residentes de Maharloka, en donde los semidioses o entidades vivientes purificadas tienen un período de vida que se calcula que es de 4.300.000.000 de años solares, poseen aeronaves con las cuales pueden llegar a Satyaloka, el planeta más elevado del universo. En otras palabras, el Śrīmad-Bhāgavatam nos da muchos indicios acerca de otros planetas que se encuentran sumamente lejos de nosotros, a los cuales los aviones y astronaves modernas no pueden llegar, ni siquiera a velocidades imaginarias. Grandes ācāryas tales como Śrīdhara Svāmī, Rāmānujācārya y Vallabhācārya aceptan las afirmaciones del Śrīmad-Bhāgavatam. El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu acepta el Śrīmad-Bhāgavatam específicamente como la autoridad védica inmaculada, y, en consecuencia, ningún hombre cuerdo puede hacer caso omiso de las declaraciones del Śrīmad-Bhāgavatam cuando lo expone la autorrealizada alma Śrīla Śukadeva Gosvāmī, quien sigue los pasos de su gran padre Śrīla Vyāsadeva, el compilador de toas las Escrituras védicas. En la creación del Señor hay muchas cosas maravillosas que podemos ver con nuestros propios ojos todos los días y todas las noches, pero no estamos en capacidad de llegar a ellas con el equipo que nos da la ciencia materialista moderna. De manera que, no debemos depender de la autoridad fragmentaria de la ciencia materialista, para conocer cosas que se encuentran más allá de los límites del campo científico. Para el hombre común, tanto la ciencia moderna como la sabiduría védica simplemente tiene que ser aceptadas, porque él no puede verificar ninguna de las declaraciones de la ciencia moderna ni de la literatura védica. La alternativa que tiene el hombre común es la de creer en una de ellas o en las dos. El camino del conocimiento védico es, sin embargo, más auténtico, porque ha sido aceptado por los ācāryas, quienes además de ser hombres eruditos y fieles, son almas liberadas que no tienen ninguno de los defectos de las almas condicionadas. No obstante, los científicos modernos son almas condicionadas propensas a cometer muchísimos errores; por consiguiente, la posición más segura es la de aceptar la versión auténtica de las Escrituras védicas, tales como el Śrīmad-Bhāgavatam, el cual es aceptado unánimemente por los grandes ācāryas.