SB 2.2.30

sa bhūta-sūkṣmendriya-sannikarṣaṁ
manomayaṁ devamayaṁ vikāryam
saṁsādya gatyā saha tena yāti
vijñāna-tattvaṁ guṇa-sannirodham
Palabra por palabra: 
saḥ — él (el devoto); bhūta — las burdas; sūkṣma — y las sutiles; indriya — sentidos; sannikarṣam — el punto de la neutralización; manaḥ-mayam — el plano mental; deva-mayam — en el plano de la modalidad de la bondad; vikāryam — egoísmo; saṁsādya — superando; gatyā — mediante el progreso; saha — junto con; tena — ellos; yāti — va; vijñāna — conocimiento perfecto; tattvam — verdad; guṇa — las modalidades materiales; sannirodham — suspendidas por completo.
Traducción: 
El devoto, superando así las formas burdas y sutiles de las coberturas, entra en el plano del egoísmo. Y en ese estado, funde las modalidades materiales de la naturaleza [la ignorancia y la pasión] en este punto de neutralización, y de ese modo llega al egoísmo del plano de la bondad. Después de eso, todo el egoísmo se funde en el mahat-tattva, y el devoto llega al punto de la autorrealización pura.
Significado: 

La autorrealización pura, tal como lo hemos discutido varias veces, es el estado de conciencia pura en el que uno admite que es el servidor eterno del Señor. De esa manera, uno se reinstituye en su posición original, en la que le presta al Señor un amoroso servicio trascendental, tal como se explicará claramente en el verso que sigue. Esta etapa de prestarle al Señor un amoroso servicio trascendental sin esperar retribuciones procedentes del Señor ni de ninguna otra fuente, puede alcanzarse cuando los sentidos materiales se han purificado y el estado puro y original de los sentidos se ha revivido. Aquí se sugiere que el proceso para purificar los sentidos es hacerlo de la manera yóguica, es decir, hacer que los sentidos burdos se fundan en la modalidad de la ignorancia, y los sentidos sutiles se fundan en la modalidad de la pasión. La mente pertenece a la modalidad de la bondad, y, en consecuencia, se denomina devamaya, o divina. La perfecta purificación de la mente se logra cuando uno tiene la firme convicción de que es el servidor eterno del Señor. Por consiguiente, el solo llegar al plano de la bondad también es algo que forma parte de una modalidad material; hay que superar esta etapa de bondad material y llegar al punto de la bondad purificada, o vasudeva-sattva. Ese vasudeva-sattva lo ayuda a uno a entrar en el Reino de Dios.

Debemos recordar también, en relación con esto, que el proceso de emancipación gradual que llevan a cabo los devotos de la manera en que se mencionó antes, si bien es autoritativo, no es algo viable en la era actual, principalmente porque la gente desconoce lo que es la práctica del yoga. La supuesta práctica del yoga que hacen los protagonistas profesionales puede que sea beneficiosa desde el punto de vista fisiológico, pero esos pequeños éxitos no pueden ayudarlo a uno a lograr la emancipación espiritual tal como se menciona aquí. Hace cinco mil años, cuando la condición social de la sociedad humana se hallaba en el perfecto orden védico, el proceso de yoga que se menciona aquí era una cuestión común para todo el mundo, porque todos, y en especial el brāhmaṇa y el kṣatriya, eran formados en el arte trascendental bajo el cuidado del maestro espiritual, muy lejos del hogar, en la condición de brahmacarya. Sin embargo, el hombre moderno es incapaz de entenderlo a la perfección.

Por lo tanto, el Señor Caitanya facilitó todo para el aspirante a devoto de la era actual, de la siguiente manera específica. En fin de cuentas, no hay diferencia en el resultado. Lo primero y principal es que uno tiene que entender la importancia primordial del bhakti-yoga. Los seres vivientes de las diferentes especies de vida están pasando por diferentes períodos de enjaulamiento, conforme a sus acciones y reacciones fruitivas. Pero en medio de la ejecución de diferentes actividades, aquel que consigue algunos recursos en el bhakti-yoga, puede entender la importancia del servicio al Señor a través de la misericordia sin causa del Señor, así como también de la del maestro espiritual. El Señor ayuda al alma sincera a través del encuentro con un maestro espiritual genuino, que es el representante del Señor. En virtud de la instrucción de ese maestro espiritual, uno recibe la semilla del bhakti-yoga. El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu recomienda que el devoto plante la semilla de bhakti-yogaen su corazón, y la nutra por medio del riego del proceso de oír y cantar acerca del santo nombre, la fama, etc., del Señor. El sencillo proceso de cantar y oír sin ofensas el santo nombre del Señor, lo promoverá a uno gradual y muy prontamente hasta la etapa de la emancipación. Hay tres etapas en el proceso del canto del santo nombre del Señor. La primera es la del canto ofensivo del santo nombre, y la segunda es la etapa reflexiva del canto del santo nombre del Señor. Sólo en la segunda etapa, la etapa de la reflexión, que se encuentra entre la etapa ofensiva y la etapa sin ofensas, uno alcanza automáticamente la etapa de la emancipación. Y en la etapa sin ofensas, uno de hecho entra en el Reino de Dios, aunque físicamente parezca encontrarse en el mundo material. Para alcanzar la etapa en la que no hay ofensas, uno debe ponerse en guardia de la siguiente manera.

Cuando hablamos de oír y cantar, ello no sólo significa que uno deba cantar y oír acerca del santo nombre del Señor como Rāma, Kṛṣṇa (o, sistemáticamente, los dieciséis nombres Hare Kṛṣṇa Hare Kṛṣṇa Kṛṣṇa Kṛṣṇa Hare Hare/

Hare Rāma Hare Rāma Rāma Rāma Hare Hare), sino que también se deben leer y oír la Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam en compañía de devotos. La práctica primaria del bhakti-yogahará que germine la semilla que ya está plantada en el corazón, y mediante un proceso regular de riego, tal como se mencionó antes, la enredadera del bhakti-yogacomenzará a crecer. Mediante la nutrición sistemática, la enredadera crecerá hasta tal punto, que penetrará las coberturas del universo, tal como lo hemos oído decir en los versos anteriores, llegará al cielo refulgente, el brahmajyoti, e irá cada vez más lejos y llegará al cielo espiritual, en el que hay infinidad de planetas espirituales denominados Vaikuṇṭhalokas. Por encima de todos ello se encuentra Kṛṣṇaloka, o Goloka Vṛṇdāvana, en el que la enredadera que está creciendo entra y se posa a los pies de loto del Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios original. Cuando uno llega a los pies del loto del Señor Kṛṣṇa en Goloka Vṛṇdāvana, el proceso de oír y leer, así como también el canto del santo nombre en la etapa devocional pura, fructifica, y los frutos que crecen ahí en la forma del amor de Dios son saboreados de un modo tangible por el devoto, aunque se encuentra aquí, en este mundo material. Los frutos maduros del amor de Dios sólo los saborean los devotos que están constantemente dedicados al proceso de riego tal como se describió antes. Pero el devoto que está trabajando debe cuidar siempre que la enredadera que de ese modo ha ido creciendo no sea cortada. Por lo tanto, él debe tener presente las siguientes consideraciones:

1. La ofensa que se comete a los pies de un devoto puro es como el elefante loco que, si entra en un jardín muy bueno, lo destroza.
2. Uno debe tener sumo cuidado en protegerse de esas ofensas a los pies de los devotos puros, tal como uno protege una enredadera cercándola a todo su alrededor.
3. Resulta que, por medio del proceso de riego, también crecen algunas malas hierbas, y a menos que sean arrancadas, la nutrición de la enredadera principal, o la enredadera del bhakti-yoga, puede verse obstaculizada.
4. En efecto, estas malas hierbas son: el disfrute material, el fundir el ser en el Absoluto sin individualidad separada, y muchos otros deseos en el campo de la religión, el desarrollo económico, la complacencia de los sentidos y la emancipación.
5. Hay muchas otras malas hierbas, tales como el desobedecer los mandatos de las reverenciadas Escrituras, las ocupaciones innecesarias, el matar animales y anhelar adoración, prestigio y ganancia material.
6. Si no se tiene suficiente cuidado, entonces el proceso de riego puede que sólo ayude a cultivar las malas hierbas, impidiendo el crecimiento sano de la enredadera principal y dando como resultado que no fructifique el requisito final: el amor de Dios.
7. Los devotos deben, por ende, ser muy cuidadosos en arrancar las diferentes malas hierbas desde el mismo comienzo. Sólo entonces el sano crecimiento de la enredadera principal no se verá impedido.
8. Y al hacer esto, el devoto es capaz de saborear el fruto del amor de Dios, y con ello vivir prácticamente con el Señor Kṛṣṇa, incluso en esta vida, y poder ver al Señor a cada paso.

La máxima perfección de la vida es la de disfrutar constantemente de ella en compañía del Señor, y aquel que puede saborear esto no ambiciona ningún disfrute temporal del mundo material que pueda obtener por otros medios.