SB 2.6.19
puṁsaḥ sthiti-pado viduḥ
amṛtaṁ kṣemam abhayaṁ
tri-mūrdhno 'dhāyi mūrdhasu
De todas las manifestaciones de la energía sandhinī del Señor, en el mundo material se despliega la cuarta parte de ella, y las tres cuartas partes se despliegan en el mundo espiritual. La energía del Señor se divide en tres componentes, a saber, sandhinī, saṁvit y hlādinī; en otras palabras, Él es la manifestación plena de la existencia, el conocimiento y la bienaventuranza. En el mundo material un sentido así de existencia, conocimiento y placer se exhibe en forma escasa, y todas las entidades vivientes, que son diminutas partes integrales del Señor, tienen el derecho, en la etapa liberada, de saborear dicha conciencia de existencia, conocimiento y bienaventuranza en forma muy diminuta, mientras que en la etapa condicionada de la existencia material a duras penas pueden apreciar cuál es la verdadera, existencial, conocible y pura, felicidad de la vida. Las almas liberadas, que existen con un poder numérico muchísimo mayor que aquellas almas que se encuentran en el mundo material, pueden experimentar de hecho la potencia de las energías del Señor - sandhinī, saṁvit y hlādinī, mencionadas anteriormente - en función de la inmortalidad y de la ausencia de temor, vejez y enfermedades.
En el mundo material, los sistemas planetarios están organizados en tres esferas, denominadas triloka, o Svarga, Martya y Pātāla, y todas ellas constituyen tan sólo una cuarta parte de toda la energía sandhinī. Más allá de ello se encuentra el cielo espiritual, donde los planetas Vaikuṇṭha existen por encima de las coberturas de los siete estratos materiales. En ninguno de los sistemas planetarios triloka puede uno experimentar la posición de inmortalidad, conocimiento pleno y dicha plena. Los tres sistemas planetarios superiores se denominan planetas sāttvika, debido a que ellos proveen felicidades para una larga duración de vida y para una relativa exención del padecimiento de la enfermedad y la vejez, así como una sensación de estar libre del temor. Los grandes sabios y santos son promovidos a Maharloka, más allá de los planetas celestiales, pero tampoco ése es el lugar de completa libertad del temor, pues al final de un kalpa, el Maharloka es aniquilado y los habitantes tienen que transportarse a planetas aún superiores. Sin embargo, incluso en esos planetas nadie es inmune a la muerte. Puede que comparativamente exista una duración mayor de la vida, una expansión del conocimiento y una sensación de bienaventuranza plena, pero la verdadera inmortalidad, la libertad del temor y el hecho de liberarse del padecimiento de la vejez, las enfermedades, etc., sólo resultan posibles más allá de las esferas materiales de las coberturas del cielo material. Esas cosas se encuentran en la cabeza (adhāyi mūrdhasu).
