SB 2.7.21
nāmnā nṛṇāṁ puru-rujāṁ ruja āśu hanti
yajñe ca bhāgam amṛtāyur-avāvarundha
āyuṣya-vedam anuśāsty avatīrya loke
Como se afirma en el comienzo del Śrīmad-Bhāgavatam, todo emana de la fuente fundamental: la Personalidad de Dios; por lo tanto, de este verso se concluye que la ciencia médica o el conocimiento de la medicina, fue también inaugurado por la Personalidad de Dios en Su encarnación Dhanvantari, y, por ello, el conocimiento se encuentra registrado en los Vedas. Los Vedas son la fuente de todo conocimiento, y, así pues, el conocimiento de la ciencia médica se encuentra también ahí para la curación perfecta de las enfermedades de la entidad viviente. La entidad viviente que mora en el cuerpo se encuentra de por sí enferma, por la propia construcción de su cuerpo. El cuerpo es el símbolo de las enfermedades. La enfermedad puede que difiera de una variedad a otra, pero la enfermedad debe existir, tal como existe el nacimiento y la muerte apara todos. Así que, por la gracia de la Personalidad de Dios, no sólo se curan las enfermedades del cuerpo y de la mente, sino que también el alma se libera de la constante repetición del proceso de nacimiento y muerte. Otro nombre que se le da al Señor es bhavauṣadhi, o la fuente de la curación de la enfermedad de la existencia material.
