SB 2.7.42
sarvātmanāśrita-pado yadi nirvyalīkam
te dustarām atitaranti ca deva-māyāṁ
naiṣāṁ mamāham iti dhīḥ śva-śṛgāla-bhakṣye
Los inmaculados devotos del Señor conocen las glorias del Señor, en el sentido de que pueden entender cuán grande es el Señor y cuán grande es Su expansión de la variada energía. Aquellos que están apegados al cuerpo perecedero, difícilmente pueden entrar en el reino de la ciencia de Dios. El mundo materialista por entero, basado en la concepción de que el cuerpo material es el yo, ignora la ciencia de Dios. El materialista se encuentra siempre atareado trabajando por el bienestar del cuerpo material, y no sólo por el suyo, sino también por los de sus hijos, familiares, miembros de la comunidad, compatriotas, etc. Los materialistas tienen muchas ramas de actividades altruistas y filantrópicas desde un punto de vista político, nacional e internacional, pero ninguna parte de ese trabajo que realizan en la práctica puede ir más allá de la jurisdicción de la errónea concepción de identificar el cuerpo material con el alma espiritual. Por lo tanto, a menos que uno se salve de tener una concepción equivocada del cuerpo y el alma, no habrá conocimiento acerca de Dios, y a menos que haya conocimiento acerca de Dios, todo el avance de la civilización material, por deslumbrante que sea, ha de considerarse un fracaso.
