SB 3.13.39
dravyāya sarva-kratave kriyātmane
vairāgya-bhaktyātmajayānubhāvita-
jñānāya vidyā-gurave namo namaḥ
El requisito del bhakti, o servicio devocional al Señor, es que el devoto debe estar libre de toda contaminación o deseo materiales. Esta libertad se llama vairāgya, la renuncia a los deseos materiales. Una persona que se ocupa en servicio devocional al Señor siguiendo principios regulativos se libera automáticamente de los deseos materiales y, en ese estado mental puro, puede comprender a la Suprema Personalidad de Dios. La Personalidad de Dios, al estar situada en el corazón de cada individuo, instruye al devoto en relación al servicio devocional puro, de manera que pueda, al final, alcanzar la compañía del Señor. Se confirma esto en la Bhagavad-gītā (10.10), de la siguiente manera:
teṣāṁ satata-yuktānāṁ
bhajatāṁ prīti-pūrvakam
dadāmi buddhi-yogaṁ taṁ
yena mām upayānti te
«A aquel que se ocupa constantemente en el servicio devocional del Señor con fe y amor, el Señor le da, sin duda alguna, la inteligencia para que Le pueda alcanzar a la hora final».
Hay que conquistar la mente, y esto se puede hacer, o bien siguiendo los rituales védicos, o bien ejecutando diferentes tipos de sacrificios. El objetivo final de todas esas actividades es el logro del bhakti, el servicio devocional al Señor. Sin bhakti no se puede entender a la Suprema Personalidad de Dios. La Personalidad de Dios original o Sus innumerables expansiones de Viṣṇu son los únicos objetos de adoración de todos los rituales védicos y ejecuciones de sacrificio.
