SB 3.15.48
kimv anyad arpita-bhayaṁ bhruva unnayais te
ye 'ṅga tvad-aṅghri-śāraṇā bhavataḥ kathāyāḥ
kīrtanya-tīrtha-yaśasaḥ kuśalā rasa-jñāḥ
La bienaventuranza trascendental de que gozan los devotos del Señor es distinta por completo de la felicidad material de que gozan personas menos inteligentes. Las personas de menor inteligencia del mundo material se ocupan en los cuatro principios de bendición, llamados dharma, artha, kāma y mokṣa. Por lo general prefieren adoptar la vida religiosa para conseguir alguna bendición material, cuyo propósito es satisfacer los sentidos. Cuando, siguiendo ese proceso, se confunden o frustran en su intento de obtener una cantidad máxima de disfrute sensual, intentan volverse uno con el Supremo, cosa que, según su concepto, es mukti, liberación. Hay cinco clases de liberación, de las cuales la de menor importancia se llama sāyujya, volverse uno con el Supremo. A los devotos no les interesa dicha liberación, porque son verdaderamente inteligentes. Ni tampoco sienten inclinación a aceptar ninguna de las otras cuatro clases de liberación, que son: vivir en el mismo planeta que el Señor, vivir junto a Él como compañero, tener la misma opulencia, y obtener los mismos rasgos corporales. Sólo se interesan en glorificar al Señor Supremo y Sus auspiciosas actividades. El servicio devocional puro es śravaṇaṁ kīrtanam. A los devotos puros, que obtienen placer trascendental al oír y cantar las glorias del Señor, no les interesa ninguna clase de liberación; es más, si se les ofrecen las cinco liberaciones, rehusan aceptarlas, como se declara en el Canto Tercero del Bhāgavatam. Las personas materialistas ansían disfrute sensual de placeres celestiales en el reino celestial, pero los devotos rechazan ese placer material inmediatamente. Al devoto no le interesa siquiera el puesto de Indra. El devoto sabe que cualquier situación material placentera, en determinado momento, se verá reducida a nada. Incluso si se obtiene el puesto de Indra, Candra, o cualquier otro semidiós, en determinado momento todo quedará en nada. Al devoto nunca le interesan esos placeres temporales. A partir de las Escrituras védicas se comprende que a veces incluso Brahmā e Indra caen, pero el devoto que reside en la morada trascendental del Señor nunca cae. Este estado de vida trascendental, en el que se experimenta placer trascendental al oír los pasatiempos del Señor, también lo recomienda Śrī Caitanya. Cuando Śrī Caitanya conversaba con Rāmānanda Rāya, Rāmāmanda propuso varias sugerencias acerca de la comprensión espiritual, pero Śrī Caitanya las rechazó todas, menos una: que hay que escuchar las glorias del Señor en compañía de devotos puros. Esto todos lo pueden aceptar, en especial en la era presente. Hay que dedicarse a oír de devotos puros las actividades del Señor. Se considera ésta la bendición suprema para el género humano.
