SB 3.16.7
sadyaḥ kṣatākhila-malaṁ pratilabdha-śīlam
na śrīr viraktam api māṁ vijahāti yasyāḥ
prekṣā-lavārtha itare niyamān vahanti
La relación entre el Señor y Su devoto es trascendentalmente hermosa. Igual que el devoto piensa que su elevación en toda clase de buenas cualidades se debe a que es devoto del Señor, también el Señor piensa que se debe a Su devoción hacia el servidor el que todas Sus glorias trascendentales se hayan acrecentado. Es decir, igual que el devoto está siempre ansioso por ofrecer servicio al Señor, también el Señor está constantemente ansioso por ofrecer servicio al devoto. Aquí el Señor admite que, aunque Él en verdad tiene la cualidad de que cualquiera que reciba una leve partícula del polvo de Sus pies de loto al punto se transforma en una gran personalidad, esa grandeza se debe al afecto que siente por Su devoto. Este afecto es la razón de que la diosa de la fortuna no se separe de Él, y de que, no sólo una, sino miles de diosas de la fortuna se ocupen en servirle. En el mundo material, nada más que para conseguir una gracia insignificante de la diosa de la fortuna, la gente se somete a muchas disciplinas de austeridad y penitencia. El Señor no puede tolerar que el devoto pase ninguna incomodidad. Por eso es famoso como bhakta-vatsala.
