SB 3.18.9
mahā-gadaṁ kāñcana-citra-daṁśam
marmāṇy abhīkṣṇaṁ pratudantaṁ duruktaiḥ
pracaṇdda-manyuḥ prahasaṁs taṁ babhāṣe
El Señor pudo haber castigado inmediatamente al demonio mientras éste, con palabras insultantes, se burlaba de Él, pero le toleró para complacer a los semidioses y para hacerles ver que no debían temer a los demonios en el curso del cumplimiento de sus obligaciones. Así pues, Su exhibición de tolerancia iba encaminada principalmente a extirpar los miedos de los semidioses, que debían saber que el Señor siempre está presente para protegerles. La burla del demonio hacia el Señor era como los ladridos de un perro; el Señor no hizo caso, porque estaba haciendo Su propio trabajo, al liberar la Tierra del interior de las aguas. Los demonios materialistas siempre tienen grandes cantidades de oro en varias formas, y creen que una gran cantidad de oro, fuerza física y popularidad pueden salvarles de la ira de la Suprema Personalidad de Dios.
