SB 3.23.10
rāddhaṁ bata dvija-vṛṣaitad amogha-yoga-
māyādhipe tvayi vibho tad avaimi bhartaḥ
yas te 'bhyadhāyi samayaḥ sakṛd aṅga-saṅgo
bhūyād garīyasi guṇaḥ prasavaḥ satīnām
Devahūti expresó su felicidad con la palabra bata, pues sabía que su esposo estaba en una posición muy elevada y trascendental, bajo el refugio de yogamāyā. Como se afirma en la Bhagavad-gītā, las grandes almas, los mahātmās, no están bajo el control de la energía material. El Señor Supremo tiene dos energías, la material y la espiritual. Las entidades vivientes son energía marginal. La persona, como energía marginal que es, puede estar bajo el control de la energía material o de la energía espiritual (yogamāyā). Kardama Muni era una gran alma, y por lo tanto estaba bajo el influjo de la energía espiritual, lo cual quiere decir que estaba en conexión directa con el Señor Supremo. Esto se manifiesta como conciencia de Kṛṣṇa, ocupación constante en servicio devocional. Devahūti lo sabía, pero aun así estaba ansiosa por tener un hijo mediante la unión física con el sabio, y le recordó la promesa hecha a sus padres: «Sólo me quedaré hasta que Devahūti quede embarazada»; le recordó que para una mujer casta casada con una gran personalidad, tener un hijo suyo es lo más glorioso que hay. Quería quedarse embarazada, y eso fue lo que pidió. La palabra strī significa «expansión». La unión física de los esposos hace que sus cualidades se expandan: los hijos de buenos padres son expansiones de las cualidades personales de los padres. Tanto Kardama Muni como Devahūti habían alcanzado iluminación espiritual; por eso ella desde un principio deseó, en primer lugar, quedarse embarazada, y luego, recibir de él la gracia divina y el amor por Dios. Cuando una mujer tiene un esposo sumamente cualificado, su gran ambición es tener un hijo tan bien cualificado como él. Habiendo podido tener por esposo a Kardama Muni, ella deseaba también tener un hijo por medio de la unión física.
