SB 3.24.5

maitreya uvāca
devahūty api sandeśaṁ
gauraveṇa prajāpateḥ
samyak śraddhāya puruṣaṁ
kūṭa-stham abhajad gurum
Palabra por palabra: 
maitreyaḥ uvāca — Maitreya dijo; devahūtī — Devahūti; api — también; sandeśam — el mandato; gauraveṇa — con gran respeto; prajāpateḥ — de Kardama; samyak — completa; śraddhāya — teniendo fe en; puruṣam — la Suprema Personalidad de Dios; kūṭa-stham — situado en el corazón de todos; abhajat — adoró; gurum — muy adorable.
Traducción: 
Maitreya dijo: Devahūti fue completamente fiel y respetuosa al mandato de su esposo, Kardama, que era uno de los prajāpatis, los generadores de seres humanos en el universo. ¡Oh, gran sabio!, de este modo, ella comenzó a adorar al amo del universo, la Suprema Personalidad de Dios, que está situado en el corazón de todos.
Significado: 

Éste es el proceso de iluminación espiritual; hay que recibir las instrucciones de un maestro espiritual genuino. Kardama Muni era el esposo de Devahūti, pero de un modo natural se convirtió también en su maestro espiritual, porque le dio instrucciones acerca de cómo obtener la perfección espiritual. Hay muchos ejemplos de esposos que toman el papel de maestro espiritual. El Señor Śiva también es maestro espiritual de su cónyuge, Pārvatī. El esposo debe estar tan iluminado que debe convertirse en el maestro espiritual de la esposa, para iluminarla en lo referente al avance en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa. Por lo general, strī, la mujer, es menos inteligente que el hombre; por eso, si él es lo bastante inteligente, la mujer tiene una gran oportunidad para iluminarse espiritualmente.

Aquí se dice claramente (samyak śraddhāya) que el conocimiento debe recibirse del maestro espiritual con gran fe, y que se debe ejecutar el servicio con gran fe. En su comentario de la Bhagavad-gītā, Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura ha puesto énfasis especial en la instrucción del maestro espiritual. Esa instrucción debe aceptarse de todo corazón. Tanto quien esté liberado como quien no lo esté deben ejecutar con gran fe la instrucción del maestro espiritual. También se afirma que el Señor está en el corazón de todos. No hay que buscar al Señor fuera; ya Le tenemos ahí. Simplemente tenemos que concentrarnos con sinceridad en nuestra adoración, siguiendo la instrucción del maestro espiritual genuino, y nuestros esfuerzos alcanzarán el éxito. Está claro también que la Suprema Personalidad de Dios no adviene como un niño corriente; adviene tal y como es. Como se afirma en la Bhagavad-gītā, adviene por medio de Su propia potencia interna, ātma-māyā. Y, ¿en qué circunstancias?: cuando está complacido con la adoración del devoto. El devoto puede pedirle al Señor que aparezca como hijo suyo. El Señor ya está dentro del corazón, y si sale del cuerpo de una devota, eso no significa que esa determinada mujer se convierta en Su madre, en el sentido material. Él siempre está ahí, pero aparece como hijo de Su devoto para complacerle.