SB 3.25.1

śaunaka uvāca
kapilas tattva-saṅkhyātā
bhagavān ātma-māyayā
jātaḥ svayam ajaḥ sākṣād
ātma-prajñaptaye nṛṇām
Palabra por palabra: 
śaunaka uvāca — Śrī Śaunaka dijo; kapilaḥ — el Señor Kapila; tattva — de la verdad; saṅkhyātā — el expositor; bhagavān — la Suprema Personalidad de Dios; ātma-māyayā — por medio de Su potencia interna; jātaḥ — nació; svayam — Él mismo; ajaḥ — innaciente; sākṣāt — en persona; ātma-prajñaptaye — para diseminar conocimiento trascendental; nṛṇām — para la raza humana.
Traducción: 
Śrī Śaunaka dijo: Aunque la Suprema Personalidad de Dios es innaciente, nació como Kapila Muni por medio de Su potencia interna. Descendió para diseminar conocimiento trascendental en beneficio de toda la raza humana.
Significado: 

La palabra ātma-prajñaptaye indica que el Señor desciende para beneficiar a la raza humana dándole conocimiento trascendental. Las necesidades materiales quedan completamente cubiertas con el conocimiento que se da en las Escrituras védicas, que ofrecen un plan para vivir bien y elevarse gradualmente al nivel de sattva-guṇa, la modalidad de la bondad. Cuando una persona alcanza este nivel de sattva-guṇa, su conocimiento se expande. En el nivel de la pasión no hay conocimiento, pues la pasión es un ímpetu por disfrutar de beneficios materiales. En el nivel de la ignorancia no hay ni conocimiento ni disfrute, sino simplemente una vida casi como la de los animales.

La finalidad de los Vedas es elevarnos de la modalidad de la ignorancia al nivel de la bondad. Cuando estamos influenciados por la modalidad de la bondad, podemos entender el conocimiento del yo, el conocimiento trascendental. Esa clase de conocimiento no la puede apreciar un hombre común; de ahí la necesidad de una sucesión discipular. Ese conocimiento lo exponen, o bien la Suprema Personalidad de Dios en persona, o bien Su devoto genuino. Śaunaka Muni afirma aquí también que Kapila, la encarnación de la Suprema Personalidad de Dios, nació o apareció simplemente para diseminar el conocimiento trascendental. Entender que no somos materia sino almas espirituales (ahaṁ brahmāsmi: «Yo por naturaleza soy Brahman») no es suficiente para entender el yo y sus actividades. Las actividades deben corresponder al plano Brahman. El conocimiento de esas actividades lo explica directamente la Suprema Personalidad de Dios. Ese conocimiento trascendental pueden apreciarlo los seres humanos, pero no los animales, como se indica claramente aquí con la palabra nṛṇām, «para los seres humanos». Los seres humanos deben llevar una vida regulada. También los animales, de un modo natural, tienen regulaciones, pero no es ésa la vida regulada que describen las Escrituras o las autoridades védicas. El conocimiento trascendental solamente se puede entender cuando se lleva una vida regulada de acuerdo con los Vedas.