SB 3.26.16

prabhāvaṁ pauruṣaṁ prāhuḥ
kālam eke yato bhayam
ahaṅkāra-vimūḍhasya
kartuḥ prakṛtim īyuṣaḥ
Palabra por palabra: 
prabhāvam — la influencia; pauruṣam — de la Suprema Personalidad de Dios; prāhuḥ — han dicho; kālam — el factor tiempo; eke — algunos; yataḥ — del cual; bhayam — temen; ahaṅkāra-vimūḍhasya — ilusionada por el ego falso; kartuḥ — del alma individual; prakṛtim — naturaleza material; īyuṣaḥ — habiendo entrado en contacto.
Traducción: 
La influencia de la Suprema Personalidad de Dios se percibe en el factor tiempo, que provoca el temor a la muerte debido al ego falso del alma ilusionada que ha entrado en contacto con la naturaleza material.
Significado: 

El temor de la entidad viviente a la muerte se debe a su ego falso de identificarse con el cuerpo. Todo el mundo teme a la muerte. En realidad, para el alma espiritual no existe la muerte, pero estamos absortos en la identificación del cuerpo con el ser, y debido a ello nace el temor a la muerte. En el Śrīmad-Bhāgavatam se afirma también: bhayaṁ dvitīyābhiniveśataḥ syāt. Dvitīya se refiere a la materia, que está más allá del espíritu. La materia es la manifestación secundaria del espíritu, pues la materia se produce del espíritu. Tal como la causa de los elementos materiales anteriormente enumerados es el Señor Supremo, es decir, el Espíritu Supremo, el cuerpo también es un producto del alma espiritual. Por consiguiente, se dice que el cuerpo material es dvitīya: «el segundo». Aquel que esta absorto en ese segundo elemento, en esa segunda manifestación del espíritu, tiene miedo de la muerte. Para aquel que está plenamente convencido de que él no es el cuerpo, el miedo a la muerte no tiene razón de ser, porque el alma espiritual no muere.

Si se ocupa en las actividades espirituales del servicio devocional, el alma espiritual se libera por completo del plano del nacimiento y la muerte. Como resultado, se situará en una posición de plena libertad espiritual, más allá del cuerpo material. El miedo a la muerte es la acción del kāla, el factor tiempo, que representa la influencia de la Suprema Personalidad de Dios. En otras palabras, el tiempo es destructivo. Todo lo creado está sujeto a la destrucción y a la disolución, que es la acción del tiempo. El tiempo es una representación del Señor, y también nos hace recordar que debemos entregarnos al Señor. El Señor, en la forma del tiempo, habla a todas las almas condicionadas. En la Bhagavad-gītā Él dice que el problema del nacimiento y la muerte desaparece para quien se entrega a Él. Por lo tanto, debemos considerar que el factor tiempo es la Suprema Personalidad de Dios que Se presenta ante nosotros. Esto se explica de un modo más detallado en el siguiente verso.