SB 3.28.39
pṛthaṅ martyaḥ pratīyate
apy ātmatvenābhimatād
dehādeḥ puruṣas tathā
En este verso se explica el nivel de verdadero conocimiento. Niños hay muchos, pero nosotros aceptamos a algunos como hijos nuestros por el afecto que les tenemos, aunque sabemos muy bien que esos niños son diferentes de nosotros. De manera similar, el gran afecto que sentimos por el dinero nos hace aceptar como nuestro cierto capital depositado en el banco. Análogamente, por afecto, proclamamos que el cuerpo es nuestro. Yo digo que éste es «mi» cuerpo. Entonces extiendo ese concepto posesivo y digo: «Es mi mano, es mi pierna», y sigo: «Es mi cuenta corriente, es mi hijo, es mi hija». Pero en realidad, sé que el hijo y el dinero son distintos de mí. Lo mismo ocurre con el cuerpo: yo estoy aparte de mi cuerpo. Es una cuestión de comprensión, y la comprensión correcta se denomina pratibuddha. Si obtenemos conocimiento relacionado con el servicio devocional, es decir, con el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, podemos volvernos almas liberadas.
