SB 3.29.34

manasaitāni bhūtāni
praṇamed bahu-mānayan
īśvaro jīva-kalayā
praviṣṭo bhagavān iti
Palabra por palabra: 
manasā — con la mente; etāni — a esas; bhūtāni — entidades vivientes; praṇamet — ofrece respetos; bahu-mānayan — mostrando consideración; īśvaraḥ — el controlador; jīva — de las entidades vivientes; kalayā — por medio de Su expansión como Superalma; praviṣṭaḥ — ha entrado; bhagavān — la Suprema Personalidad de Dios; iti — de este modo.
Traducción: 
Ese devoto perfecto ofrece respeto a todas las entidades vivientes, pues tiene la firme convicción de que la Suprema Personalidad de Dios ha entrado en sus cuerpos como Superalma o controlador.
Significado: 

La Suprema Personalidad de Dios, como Paramātmā, ha entrado en el cuerpo de todas las entidades vivientes, pero, como antes se explicó, el devoto perfecto no comete el error de creer que las entidades vivientes se han convertido en la Suprema Personalidad de Dios. Esa idea es una estupidez. Supongamos que una persona entra en una habitación; eso no significa que la habitación se convierte en la persona. De la misma manera, que el Señor Supremo haya entrado en cada uno de los 8.400.000 tipos de cuerpos materiales no significa que cada uno de esos cuerpos se haya convertido en el Señor Supremo. Sin embargo, debido a la presencia del Señor, el devoto puro ve el cuerpo de cada entidad viviente como un templo del Señor, y como ofrece reverencias a esos templos con pleno conocimiento, respeta a todas las entidades vivientes por la relación que tienen con el Señor. Los filósofos māyāvādīs cometen el error de creer que el Señor Supremo, cuando entra en el cuerpo de un pobre, se vuelve daridra-nārāyaṇa, un Nārāyaṇa pobre. Eso no son más que blasfemias de ateos y no devotos.