SB 3.29.45

so 'nanto 'nta-karaḥ kālo
'nādir ādi-kṛd avyayaḥ
janaṁ janena janayan
mārayan mṛtyunāntakam
Palabra por palabra: 
saḥ — ese; anantaḥ — sin final; anta-karaḥ — destructor; kālaḥ — tiempo; anādiḥ — sin principio; ādi-kṛt — el creador; avyayaḥ — no sujeto a cambios; janam — personas; janena — por personas; janayan — creando; mārayan — destruyendo; mṛtyunā — por medio de la muerte; antakam — al Señor de la muerte.
Traducción: 
El factor tiempo es eterno, no tiene principio ni fin. Es el representante de la Suprema Personalidad de Dios, el creador del mundo culpable. Él desencadena el fin del mundo fenoménico y prosigue con la función creativa, haciendo que un individuo nazca de otro; asimismo, disuelve el universo, destruyendo incluso a Yamarāja, el señor de la muerte.
Significado: 

Por la influencia del tiempo eterno, que es un representante de la Suprema Personalidad de Dios, el padre engendra un hijo, y por la influencia de la muerte cruel, el padre muere. Pero la influencia del tiempo acaba incluso con el señor de la cruel muerte. En otras palabras, todos los semidioses que hay en el mundo material son temporales, como nosotros. Nuestras vidas duran unos cien años, a lo sumo, y las vidas de los semidioses, aunque puedan durar millones y miles de millones de años, tampoco son eternas. En el mundo material, nadie puede vivir eternamente. Con un simple gesto, la Suprema Personalidad de Dios crea, mantiene y destruye el mundo fenoménico. Por lo tanto, el devoto no desea nada de este mundo material. El devoto sólo desea servir a la Suprema Personalidad de Dios. Esta servidumbre existe eternamente; el Señor existe eternamente, Su servidor existe eternamente, y el servicio existe eternamente.

Así terminan los significados de Bhaktivedanta del Capítulo Vigésimo Noveno del Canto Tercero del , titulado: «El Señor Kapila explica el servicio devocional».