SB 3.31.18
saṅgrāhitaḥ puru-dayena bhavādṛśena
svenaiva tuṣyatu kṛtena sa dīna-nāthaḥ
ko nāma tāt-prati vināñjalim asya kuryāt
Como se afirma en la Bhagavad-gītā, la inteligencia y el olvido vienen de la Superalma, que está con el alma individual dentro del cuerpo. Cuando ve que un alma condicionada está dispuesta a salir de las garras de la influencia material, el Señor le da inteligencia, internamente como la Superalma y externamente en la forma del maestro espiritual; o bien, como encarnación directa de la Personalidad de Dios, le ayuda impartiéndole instrucciones, como en el caso de la Bhagavad-gītā. El Señor siempre está buscando la oportunidad de redimir a las almas caídas y llevarlas de vuelta a Su morada, el reino de Dios. La Personalidad de Dios siempre está ansioso por devolvernos a la feliz condición de la vida eterna, y por ello siempre debemos estarle muy agradecidos. Nadie dispone de medios suficientes para corresponder con el acto de bendición de la Suprema Personalidad de Dios; por lo tanto, lo único que podemos hacer es sentirnos agradecidos y orar al Señor con las manos juntas. Algún ateo podría poner en entredicho esta oración del niño en el vientre: ¿Cómo va a orar de esa manera un niño en el vientre de su madre? La gracia del Señor lo puede todo. Las condiciones externas en que el niño se encuentra son muy difíciles, pero internamente es una persona como las demás, y el Señor está con él. La energía trascendental del Señor lo puede todo.
