SB 3.32.10
ye yogino jita-marun-manaso virāgāḥ
tenaiva sākam amṛtaṁ puruṣaṁ purāṇaṁ
brahma pradhānam upayānty agatābhimānāḥ
Cuando logran la perfección en la práctica de yoga, los yogīs llegan al planeta más elevado, Brahmaloka, o Satyaloka, y al abandonar el cuerpo material, pueden entrar en el cuerpo del Señor Brahmā. Al no ser directamente devotos del Señor, no pueden obtener la liberación directamente. Tienen que esperar hasta que Brahmā se libere, y solamente entonces, junto con Brahmā, también ellos se liberan. Está claro que la conciencia de una entidad viviente que adora a un determinado semidiós está absorta en pensar en ese semidiós, lo cual le impide obtener la liberación directa, es decir, entrar en el reino de Dios, y tampoco puede fundirse en la refulgencia impersonal de la Suprema Personalidad de Dios. Esos yogīs o adoradores de semidioses están expuestos a la posibilidad de volver a nacer cuando haya una nueva creación.
