SB 3.32.33

yathendriyaiḥ pṛthag-dvārair
artho bahu-guṇāśrayaḥ
eko nāneyate tadvad
bhagavān śāstra-vartmabhiḥ
Palabra por palabra: 
yathā — como; indriyaiḥ — por los sentidos; pṛthak-dvāraiḥ — de maneras distintas; arthaḥ — un objeto; bahu-guṇa — muchas cualidades; āśrayaḥ — dotado de; ekaḥ — uno; nānā — de maneras distintas; īyate — se percibe; tadvat — de la misma manera; bhagavān — la Suprema Personalidad de Dios; śāstra-vartmabhiḥ — según distintos mandamientos de las Escrituras.
Traducción: 
Los distintos sentidos reciben distintas impresiones de un mismo objeto, al tener éste distintas cualidades. Del mismo modo, la Suprema Personalidad de Dios es uno, pero a la luz de distintos mandamientos de las Escrituras, parece distinto.
Significado: 

Parecería que siguiendo el sendero del jñāna-yoga, la especulación filosófica empírica, se llega al Brahman impersonal, mientras que con la ejecución de servicio devocional consciente de Kṛṣṇa, enriquecemos nuestra fe y devoción por la Suprema Personalidad de Dios. Pero aquí se afirma que tanto el bhakti-yoga como el jñāna-yoga apuntan al mismo destino, la Personalidad de Dios. En el proceso de jñāna-yoga, la misma Personalidad de Dios parece impersonal. Igual que un mismo objeto parece distinto cuando se percibe con distintos sentidos, a la luz de la especulación mental el mismo Señor Supremo parece impersonal. A lo lejos, las montañas parecen nubes, y alguien que no sepa podría especular que las montañas son nubes. En realidad, no son nubes: son grandes montañas. Debemos aprender de las autoridades que lo que parecía una nube, en realidad no era una nube, sino una montaña. Esto tenemos que aprenderlo de las autoridades. Si avanzamos un poco más, en vez de nubes veremos la montaña y algo verde. Y cuando estemos bien cerca de la montaña, veremos muchas cosas distintas. La percepción de la leche es otro ejemplo. Para la vista, es blanca; si la probamos, nos parece que sabe bien. Cuando la tocamos, nos parece muy fría; al olerla, el aroma nos gusta; y, cuando escuchamos, entendemos que su nombre es «leche». Percibiéndola con distintos sentidos, decimos que la leche es algo blanco, algo muy delicioso, algo muy aromático, etc. En realidad, es leche. De la misma manera, los que tratan de encontrar al Dios Supremo por medio de la especulación mental, pueden acercarse a la refulgencia de Su cuerpo, el Brahman impersonal, y los que tratan de encontrar al Dios Supremo con la práctica del yoga, pueden descubrirle como la Superalma localizada, pero los que tratan de acercarse directamente a la Verdad Suprema mediante la práctica del bhakti-yoga, pueden ver a la Persona Suprema con sus propios ojos.

En última instancia, la Persona Suprema es el destino de los diferentes procesos. La persona afortunada que se purifica por completo de la contaminación material siguiendo los principios de las Escrituras, se entrega al Señor Supremo, considerando que Él lo es todo. El verdadero gusto de la leche puede saborearse por medio de la lengua, no con los ojos, la nariz o los oídos. De la misma manera, para tener una percepción perfecta de la Verdad Absoluta con todo su gustoso placer, sólo hay un sendero, el servicio devocional. Esto se confirma también en la Bhagavad-gītā: bhaktyā mām abhijānāti: Quien desee entender perfectamente a la Verdad Absoluta, deberá emprender el servicio devocional. Por supuesto, nadie puede entender a la Verdad Absoluta con toda perfección. Eso no es para las infinitesimales entidades vivientes. Pero la única manera de que la entidad viviente alcance su nivel de comprensión más elevado es el desempeño de servicio devocional; no hay otra manera.

Son varios los senderos que presentan las Escrituras para llegar a la refulgencia impersonal de la Suprema Personalidad de Dios. El placer trascendental que obtiene quien comprende el Brahman impersonal o se funde en él es amplísimo, porque el Brahman es ananta. Tad brahma niṣkalaṁ anantam: El brahmānanda es ilimitado. Pero ese placer ilimitado también se puede superar. Ésa es la naturaleza de la Realidad Trascendental. Lo ilimitado también es superable, y ese plano superior es Kṛṣṇa. Cuando nos relacionamos directamente con Kṛṣṇa, la melosidad y los sentimientos que se saborean debido a la correspondencia del servicio devocional no se pueden comparar con nada, ni siquiera con el placer que se deriva del Brahman trascendental. Por esa razón, Prabodhānanda Sarasvatī dice que no cabe duda de que kaivalya, el placer del Brahman, es muy grande, y que muchos filósofos lo aprecian, pero al devoto, que ha aprendido a obtener placer del intercambio de servicio devocional con el Señor, ese Brahman ilimitado le parece infernal. Por lo tanto, debemos trascender incluso el placer del Brahman, para poder elevarnos a la posición de relacionarnos con Kṛṣṇa personalmente. Igual que la mente es el centro de las actividades de los sentidos, Kṛṣṇa es el amo de los sentidos, y recibe el nombre de Hṛṣīkeśa. El proceso consiste en fijar la mente en Hṛṣīkeśa, Kṛṣṇa, como hizo Mahārāja Ambarīṣa (sa vai manaḥ kṛṣṇa-padā ravindayoḥ). El bhakti es el principio básico de todos los procesos. Sin bhakti, ni el jñāna-yoga ni el aṣṭāṅga-yoga pueden prosperar, y si los principios de la autorrealización no nos acercan a Kṛṣṇa, no tienen ninguna finalidad.