SB 3.8.22

kālena so 'jaḥ puruṣāyuṣābhi-
pravṛtta-yogena virūḍha-bodhaḥ
svayaṁ tad antar-hṛdaye 'vabhātam
apaśyatāpaśyata yan na pūrvam
Palabra por palabra: 
kālena — en el debido transcurso del tiempo; saḥ — él; ajaḥ — Brahmā, el nacido por sí solo; puruṣa-āyuṣā — por la duración de su vida; abhipravṛtta — estando ocupado; yogena — en la meditación; virūḍha — desarrolló; bodhaḥ — inteligencia; svayam — automáticamente; tat antaḥ-hṛdaye — en el corazón; avabhātam — manifestado; apaśyata — vio; apaśyata — sí vio; yat — lo cual; na — no; pūrvam — antes.
Traducción: 
Al final de los cien años de Brahmā, cuando se completó su meditación, desarrolló el conocimiento requerido, y, como resultado de ello, pudo ver en su corazón al Supremo que se encuentra dentro de él, a quien antes no había podido ver ni con muchísimo esfuerzo.
Significado: 

El Señor Supremo puede ser percibido únicamente a través del proceso del servicio devocional, y no mediante el esfuerzo personal de uno en el plano de la especulación mental. La edad de Brahmā se calcula en términos de años divya, que son distintos de los años solares de los seres humanos. Los años divya se calculan en la Bhagavad-gītā (8.17): sahasra-yuga-paryantam ahar yad brahmaṇo viduḥ. Un día de Brahmā es igual a mil veces el conjunto de los cuatro yugas (que se calcula que son 4.300.000 años). En base a esto, Brahmā meditó durante cien años, antes de poder entender la causa suprema de todas las causas, y luego escribió la Brahma-saṁhitā, que es aprobada y reconocida por Śrī Caitanya, y en la que canta: govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi. Uno tiene que esperar la misericordia del Señor, tanto para poder ofrecerle servicio, como para conocerlo tal y como es.