SB 3.9.20
nidrām uvāha jaṭharī-kṛta-loka-yātraḥ
antar-jale 'hi-kaśipu-sparśānukūlāṁ
bhīmormi-mālini janasya sukhaṁ vivṛṇvan
Las personas que no pueden pensar en nada que esté más allá del límite de su propia capacidad son como ranas en un pozo, que no pueden imaginar las dimensiones del gran océano Pacífico. Cuando esa clase de gente oye que el Señor Supremo yace en Su lecho dentro del gran océano del universo, lo toman por algo legendario. Se sorprenden de que uno pueda yacer en el agua y dormir muy alegremente. Pero un poco de inteligencia puede mitigar ese necio asombro. Existen muchas entidades vivientes en el fondo del océano que también disfrutan de las actividades corporales materiales de comer, dormir, defenderse y aparearse. Si esas insignificantes entidades vivientes pueden disfrutar de la vida dentro del agua, ¿por qué el Señor Supremo, que es Todopoderoso, no ha de poder dormir sobre el fresco cuerpo de una serpiente y disfrutar en medio de la agitación de violentas olas oceánicas? Lo diferente en el caso del Señor es que Sus actividades son todas trascendentales, y puede hacer absolutamente todo sin que se Lo impidan limitaciones de tiempo y espacio. Él puede disfrutar de Su felicidad trascendental sin tener en cuenta consideraciones materiales.
