SB 4.16.17

mātṛ-bhaktiḥ para-strīṣu
patnyām ardha ivātmanaḥ
prajāsu pitṛvat snigdhaḥ
kiṅkaro brahma-vādinām
Palabra por palabra: 
mātṛ-bhaktiḥ — tan respetuoso como con la propia madre; para-strīṣu — con las demás mujeres; patnyām — a su propia esposa; ardhaḥ — mitad; iva — como; ātmanaḥ — de su cuerpo; prajāsu — a los ciudadanos; pitṛ-vat — como un padre; snigdhaḥ — cariñoso; kiṅkaraḥ — sirviente; brahma-vādinām — de los devotos que predican las glorias del Señor.
Traducción: 
El rey respetará a todas las mujeres como si fuesen su propia madre, y tratará a su esposa como a otra mitad de su cuerpo. Para sus súbditos será como un padre cariñoso, y a sí mismo se considerará el siervo más obediente de los devotos, que siempre predican las glorias del Señor.
Significado: 

El hombre erudito trata a todas las mujeres, excepto a su esposa, como si fueran su madre; para él, la propiedad ajena es como la basura de la calle, y trata a los demás como se trataría a sí mismo. Ésta es la descripción que Cāṇakya Paṇḍita hace de las características de una persona erudita. Éste debe ser el nivel requerido de educación. La educación no debe limitarse únicamente a la obtención de certificados académicos. Lo aprendido debe aplicarse en la propia vida. En verdad, el rey Pṛthu manifestaba en su vida esas características de la erudición. Aunque era el rey, él mismo se consideraba un sirviente de los devotos del Señor. La etiqueta védica establecía que si un devoto iba al palacio del rey, éste, de inmediato, debía ofrecerle su propio asiento. Es muy significativa la palabra brahma-vādinām. Brahma-vādī se refiere a los devotos del Señor. Brahman, Paramātmā y Bhagavān son términos con que se designa al Brahman Supremo, y ese Brahman Supremo es el Señor Kṛṣṇa. Esto lo acepta Arjuna en la Bhagavad- gītā (10.12): paraṁ brahma paraṁ dhāma. Así pues, la palabra brahma-vādinām se refiere a los devotos del Señor. El Estado siempre debe servir a los devotos del Señor; y el Estado ideal debe seguir las instrucciones del devoto. El rey Pṛthu siguió este principio; de ahí que sea muy alabado.