SB 4.16.4
lokaṁ dharme 'nuvartayan
goptā ca dharma-setūnāṁ
śāstā tat-paripanthinām
En este verso se explica de modo muy conciso el deber del rey o jefe del estado. El jefe del estado tiene el deber de velar por que la gente lleve una vida estrictamente religiosa. El rey también debe ser estricto en castigar a los ateos. En otras palabras, un rey o jefe de gobierno nunca deben apoyar un gobierno ateo. Ésa es la característica de un buen gobierno. En nombre del estado secular, el rey o jefe del estado adoptan una actitud neutral y permiten que el pueblo se ocupe en toda clase de actividades irreligiosas. El pueblo no puede ser feliz de esa forma, por grande que sea el crecimiento económico. Sin embargo, en la era de Kali no hay reyes piadosos. Por el contrario, la gente elige como jefes del gobierno a ladrones y maleantes. Pero, sin religión ni conciencia de Dios, ¿qué clase de felicidad aguarda a la gente? Los maleantes cobran impuestos a los ciudadanos para su propio disfrute sensorial; el Śrīmad-Bhāgavatam predice que en el futuro la gente se verá tan agobiada que huirán de sus hogares y de sus países para refugiarse en los bosques. Sin embargo, en Kali-yuga, las personas conscientes de Kṛṣṇa pueden hacerse con el control del gobierno democrático. Si se puede hacer esto, la población en general será muy feliz.
