SB 4.20.25

sa uttamaśloka mahan-mukha-cyuto
bhavat-padāmbhoja-sudhā kaṇānilaḥ
smṛtiṁ punar vismṛta-tattva-vartmanāṁ
kuyogināṁ no vitaraty alaṁ varaiḥ
Palabra por palabra: 
saḥ — ese; uttama-śloka — ¡oh, Señor a quien se alaba con versos selectos!; mahat — de grandes devotos; mukha-cyutaḥ — pronunciadas por las bocas; bhavat — Tus; pada-ambhoja — de los pies de loto; sudhā — de néctar; kaṇa — partículas; anilaḥ — brisa refrescante; smṛtim — recuerdo; punaḥ — de nuevo; vismṛta — olvidado; tattva — a la verdad; vartmanām — de personas cuyo sendero; ku-yoginām — de personas que no siguen la línea del servicio devocional; naḥ — de nosotros; vitarati — devuelve; alam — innecesarias; varaiḥ — otras bendiciones.
Traducción: 
Mi querido Señor, a Ti se Te glorifica con los versos selectos que las grandes personalidades han pronunciado. Esa glorificación de Tus pies de loto es como partículas de azafrán. Cuando la vibración trascendental de las bocas de Tus grandes devotos lleva el aroma del polvo de azafrán de Tus pies de loto, la entidad viviente sumida en el olvido, poco a poco va recordando la relación eterna que la une a Tí. De esa forma, los devotos llegan gradualmente a la conclusión correcta acerca del valor de la vida. Mi querido Señor, por esa razón no necesito ninguna otra bendición que no sea la oportunidad de escuchar de labios de Tu devoto puro.
Significado: 

En el verso anterior se ha explicado que la glorificación del Señor debe escucharse de labios de un devoto puro. Esto se explica aquí con más detalle. La vibración trascendental que emana de los labios de un devoto puro es tan poderosa que puede revivir en la entidad viviente la memoria de su relación eterna con la Suprema Personalidad de Dios. En nuestra existencia material, bajo la influencia de la māyā ilusoria, hemos olvidado casi por completo nuestra relación eterna con el Señor, exactamente de la misma forma en que un hombre profundamente dormido se olvida de sus deberes. En los Vedas se dice que todos nosotros estamos durmiendo bajo la influencia de māyā. Debemos despertar de ese sueño y ocuparnos en el servicio correcto, pues de esa forma podremos utilizar adecuadamente la oportunidad que supone la forma de vida humana. Como se expresa en una canción de Ṭhākura Bhaktivinoda, el Señor Caitanya dice: jīva jāga, jīva jāga. El Señor pide a todas las dormidas entidades vivientes que despierten y se ocupen en servicio devocional, de manera que puedan cumplir con su misión en la forma humana de vida. Esa voz que nos urge a despertar nos llega a través de la boca del devoto puro.

El devoto puro siempre se ocupa en el servicio del Señor y se refugia a Sus pies de loto, y por lo tanto está en contacto directo con las misericordiosas partículas de azafrán de los pies de loto del Señor. Cuando un devoto puro habla, puede que parezca un sonido de este espacio material; sin embargo, espiritualmente esa voz es muy poderosa, pues toca las partículas del polvo de azafrán de los pies de loto del Señor. Tan pronto como la dormida entidad viviente escucha la poderosa voz que emana de la boca del devoto puro, inmediatamente recuerda su relación eterna con el Señor, aunque hasta ese instante lo había olvidado todo.

Por lo tanto, para el alma condicionada es muy importante escuchar de labios de un devoto puro, pues está entregado por completo a los pies de loto del Señor, libre de los deseos materiales, el conocimiento especulativo y la contaminación de las modalidades de la naturaleza material. Todos nosotros somos kuyogīs, pues nos hemos ocupado en el servicio de este mundo material y hemos olvidado la relación eterna que nos une al Señor como sirvientes amorosos eternos Suyos. Nuestro deber es elevarnos por encima del plano de kuyoga y llegar a ser suyogīs, místicos perfectos. El proceso de escuchar de labios de un devoto puro se recomienda en todas las Escrituras védicas, y el Señor Caitanya Mahāprabhu lo recomienda de manera especial. Se puede permanecer en la posición que se ocupe en la vida, sin que importe cuál sea, pero si escuchamos de labios de un devoto puro, poco a poco llegaremos a entender nuestra relación con el Señor y nos ocuparemos en Su servicio amoroso, y de este modo nuestra vida alcanzará la perfección plena. Por lo tanto, el proceso de escuchar de labios de un devoto puro es muy importante para progresar en el sendero de la comprensión espiritual.