SB 4.22.7

sa evam ādīny anavadya-ceṣṭitaḥ
karmāṇi bhūyāṁsi mahān mahattamaḥ
kurvan śaśāsāvani-maṇḍalaṁ yaśaḥ
sphītaṁ nidhāyāruruhe paraṁ padam
Palabra por palabra: 
saḥ — el rey Pṛthu; evam — de ese modo; ādīni — desde el mismo principio; anavadya — magnánimo; ceṣṭitaḥ — llevando a cabo diversas actividades; karmāṇi — actividad; bhūyāṁsi — repetidamente; mahān — grande; mahat-tamaḥ — el más grande de los grandes; kurvan — realizar; śaśāsa — gobernó; avani-maṇḍalam — la superficie de la Tierra; yaśaḥ — fama; sphītam — amplia; nidhāya — obtener; āruruhe — se elevó; param padam — a los pies de loto del Señor Supremo.
Traducción: 
El rey Pṛthu era la más grande de las grandes almas, y por lo tanto, era digno de la adoración de todos. Llevó a cabo muchas actividades gloriosas en el gobierno del mundo, y siempre fue magnánimo. Después de obtener ese gran éxito y una fama que se extendía por todo el universo, finalmente alcanzó los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios.
Significado: 

Un rey o jefe ejecutivo responsable tiene muchos deberes importantes que atender en el gobierno de sus súbditos. El más importante de esos deberes es celebrar los diversos tipos de sacrificios que se ordenan en las Escrituras védicas. Su siguiente deber es velar porque todos los ciudadanos cumplan con los deberes prescritos correspondientes a sus respectivas comunidades. El rey tiene el deber de comprobar que todas cumplen a la perfección con los deberes prescritos para las divisiones sociales de varṇa y āśrama. Además, tiene que dar el mayor auge posible a la producción de cereales, siguiendo el ejemplo del rey Pṛthu.

Hay distintos tipos de grandes personalistas: unas lo son en grado positivo, otro en grado comparativo, y también hay grandes personalidades en grado superlativo, pero Mahārāja Pṛthu estaba por encima de todas ellas. Por esa razón, en este verso se le descrie con la palabra mahattamaḥ, «el más grande de los grandes». Mahārāja Pṛthu era un kṣatriya, y cumplió sus deberes de kṣatriya a la perfección. De la misma manera, los brāhmaṇas, vaiśyas y śudras pueden desempeñar a la perfección sus respectivos deberes, y de esa forma, al final de la vida, elevarse al mundo trascendental, que recibe el nombre de paraṁ padam.

Ese paraṁ padam, los planetas Vaikuṇṭhas, sólo se puede alcanzar por medio del servicio devocional. La región del Brahman impersonal también recibe el nombre de paraṁ padam, pero alguien que no está apegado a la Personalidad de Dios tendrá que caer de nuevo al mundo material desde la situación paraṁ padam impersonal. Por consiguiente, está escrito: āruhya kṛccheṇa paraṁ padaṁ tataḥ: Los impersonalistas se esfuerzan hasta el agotamiento por alcanzar el paraṁ padam, es decir, el brahmajyoti impersonal; sin embargo, por carecer de relación con la Suprema Personalidad de Dios, descienden otra vez al mundo material. Volando por el espacio exterior se puede ir muy lejos, pero de llegar a ningún planeta, hay que volver otra vez a la Tierra. De manera similar, los impersonalistas que alcanzan el paraṁ padam del brahmajyoti impersonal, como no entran en los planetas Vaikuṇṭhas, vuelven de nuevo al mundo material y reciben refugio en uno de los planetas materiales. Aunque quizás alcancen Brahmaloka, tambien llamado Satyaloka, todos esos planetas están en el mundo material.