SB 4.29.55

sa tvaṁ vicakṣya mṛga-ceṣṭitam ātmano 'ntaś
cittaṁ niyaccha hṛdi karṇa-dhunīṁ ca citte
jahy aṅganāśramam asattama-yūtha-gāthaṁ
prīṇīhi haṁsa-śaraṇaṁ virama krameṇa
Palabra por palabra: 
saḥ — esa misma persona; tvam — tú; vicakṣya — considerar; mṛga-ceṣṭitam — las actividades del ciervo; ātmanaḥ — del ser; antaḥ — dentro; cittam — conciencia; niyaccha — fija; hṛdi — en el corazón; karṇa-dhunīm — recepción auditiva; ca — y; citte — a la conciencia; jahi — abandona; aṅganā-āśramam — vida familiar; asat- tama — muy abominable; yūtha-gātham — llena de relatos acerca del hombre y la mujer; prīṇīhi — acepta; haṁsa-śaraṇam — el refugio de las almas liberadas; virama — desapégate; krameṇa — gradualmente.
Traducción: 
Mi querido rey, trata de entender la posición alegórica del ciervo. Debes tener conciencia plena de tu propio ser; abandona el placer de escuchar acerca de la elevación a los planetas celestiales mediante actividades fruitivas. Abandona la vida familiar, que está llena de vida sexual, y abandona también los relatos acerca de esos temas; refúgiate en la Suprema Personalidad de Dios por medio de la misericordia de las almas liberadas. De este modo, por favor, abandona la atracción que sientes por la existencia material.
Significado: 

En una de sus canciones, Śrīla Narottama dāsa Ṭhākura escribe:

karma-kāṇḍa, jñāna-kāṇḍa, kevala viṣera bhāṇḍa,
amṛta baliyā yebā khāya
nānā yoni sadā phire, kadarya bhakṣaṇa kare,
tāra janma adhaḥ-pāte yāya

«Las actividades fruitivas y la especulación mental son dos copas llenas de veneno. Quien bebe de ellas, pensando que contienen néctar, tiene que luchar arduamente, vida tras vida, en distintos tipos de cuerpos. Esa persona come todo tipo de cosas aborrecibles, y se condena por sus actividades de supuesto disfrute de los sentidos».

Por lo general, la gente se siente cautivada por los resultados fruitivos de la actividad mundana y de la especulación mental. Generalmente desean elevarse a los planetas celestiales, fundirse en la existencia del Brahman, o permanecer en el seno de la vida familiar, hechizados por los placeres de la lengua y los genitales. El gran sabio Nārada instruye al rey Barhiṣmān diciéndole claramente que no debe permanecer toda su vida en el gṛhastha-āśrama. Estar en el gṛhastha-āśrama significa estar bajo el control de la esposa. Hay que abandonar todo eso y situarse en el āśrama de paramahaṁsa, es decir, ponerse bajo el control del maestro espiritual. El paramahaṁsa-āśrama es el āśrama de la Suprema Personalidad de Dios, bajo quien se ha refugiado el maestro espiritual. Las características del maestro espiritual genuino se explican en el Śrīmad-Bhāgavatam (11.3.21):

tasmād guruṁ prapadyeta
jijñāsuḥ śreya uttamam
śābde pare ca niṣṇātaṁ
brahmaṇy upaśamāśrayam

«Toda persona que desee sinceramente alcanzar la verdadera felicidad, debe buscar un maestro espiritual genuino y refugiarse en él mediante la iniciación. El maestro espiritual debe haber comprendido la conclusión de todas las Escrituras mediante la reflexión y el argumento, y de esta forma, poder convencer a otros de esas mismas conclusiones. Debe entenderse que esas grandes personalidades, que se han refugiado por completo en el Dios Supremo, dejando de lado todas las consideraciones materiales, son maestros espirituales genuinos».

Paramahaṁsa es la persona que se ha refugiado en el Parabrahman, la Suprema Personalidad de Dios. Quien se refugia en el maestro espiritual paramahaṁsa, gradualmente, a través del adiestramiento y la instrucción, se irá desapegando de la vida mundana, para finalmente regresar al hogar, de vuelta a Dios. Es muy interesante la mención particular de aṅganāśramam asattama-yūtha-gātham. El mundo entero está en las garras de māyā, bajo el control de la mujer. Los hombres, no sólo están bajo el control de su propia esposa, sino que también están controlados por multitud de obras literarias que hablan de la vida sexual. Ésa es la causa de nuestro enredo en el mundo material. Por nuestro propio esfuerzo, no podemos abandonar esa abominable situación; pero si nos refugiamos en un maestro espiritual genuino que sea un paramahaṁsa, gradualmente nos elevaremos al plano de la vida espiritual.

Las agradables palabras de los Vedas que nos inspiran a elevarnos a los planetas celestiales o a fundirnos en la existencia del Supremo son para los poco inteligentes, a quienes en la Bhagavad-gītā se califica de māyayāpahṛta-jñānāḥ (aquellos a quienes la energía ilusoria les ha robado el conocimiento). Verdadero conocimiento significa entender el carácter miserable de la vida material. Debemos refugiarnos en un alma genuinamente liberada, el maestro espiritual, y gradualmente irnos elevando al plano espiritual, y, de ese modo, desapegarnos del mundo material. Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura explica que haṁsa-śaraṇam se refiere a la choza en que viven las personas santas. Por lo general, las personas santas viven en lugares remotos en el bosque, o en una humilde choza. Sin embargo, debemos señalar que los tiempos han cambiado. En su propio beneficio, la persona santa puede irse al bosque y vivir en una choza, pero un predicador, especialmente en los países occidentales, tiene que invitar a una gran diversidad de personas que están acostumbradas a vivir en cómodos apartamentos. Por lo tanto, en esta era la persona santa debe disponer las cosas de manera que pueda recibir a la gente y hacer que se sientan atraídos por el mensaje consciente de Kṛṣṇa. Es probable que Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura haya sido el primero en utilizar vehículos a motor y edificios palaciegos como residencia para las personas santas y como medio para atraer a la población en general de las grandes ciudades. Lo principal es que hay que relacionarse con personas santas. Como en esta era la gente no va al bosque a buscar la compañía de los santos, los santos y los sabios tienen que venir a las grandes ciudades y organizar la manera de recibir a la gente, que está acostumbrada a las comodidades de la vida material contemporánea. Poco a poco, esas personas podrán entender que no hay la menor necesidad de edificios palaciegos ni de cómodos apartamentos. Lo verdaderamente necesario es liberarse del cautiverio material, sin reparar en medios. Ésas son las órdenes de Śrīla Rūpa Gosvāmī:

anāsaktasya viṣayān
yathārham upayuñjataḥ
nirbandhaḥ kṛṣṇa-sambandhe
yuktaṁ vairāgyam ucyate

«El que no está apegado a nada, pero al mismo tiempo lo acepta todo en relación con Kṛṣṇa, está correctamente situado, por encima de los sentimientos de propiedad» (Bhakti-rasāmṛta-sindhu 1.2.255).

No debemos apegarnos a la opulencia material, pero en el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa esa opulencia material puede aceptarse para facilitar la propagación del movimiento. En otras palabras, la opulencia material se puede aceptar como yukta-vairāgya, es decir, para la renuncia.