SB 4.29.73
saṁsṛtir na nivartate
dhyāyato viṣayān asya
svapne 'narthāgamo yathā
A veces se dice que los niños son completamente puros, porque son inocentes. En realidad, no es así. Los efectos de las actividades fruitivas que están almacenados en el cuerpo sutil aparecen en tres fases sucesivas. La primera es bīja (la semilla), otra se denomina kūṭa-stha (el deseo), y la tercera recibe el nombre de phalonmukha (a punto de dar fruto). En la etapa manifestada, se denominan prārabdha (ya en acción). En estados de conciencia o de inconciencia, puede ocurrir que las acciones de los cuerpos sutiles y densos no se manifiesten, pero no puede decirse que esas etapas constituyan el plano liberado. Que un niño sea inocente, no significa que sea un alma liberada. Todo permanece en estado latente, y con el paso del tiempo llegará a manifestarse. Los objetos del disfrute de los sentidos pueden actuar incluso en ausencia de determinadas manifestaciones del cuerpo sutil. Hemos dado el ejemplo de la emisión nocturna de semen, donde los sentidos físicos actúan incluso sin que se manifiesten los objetos físicos. En el cuerpo sutil, las tres modalidades de la naturaleza material pueden no manifestarse, pero la contaminación de esas tres modalidades permanece, y, a su debido tiempo, se manifiesta. Que las reacciones de los cuerpos densos y sutiles no se manifiesten, no significa que estemos libres de las condiciones materiales. Por lo tanto, es erróneo decir que un niño está al mismo nivel que un alma liberada.
